Claves para fomentar el bilingüismo en casa

¿Sabes cómo hacer que los niños aprendan un nuevo idioma de forma natural?

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La fluidez con la que Gwyneth Paltrow habla español, al margen de su inglés natal, ha sido una de las grandes revelaciones de la actriz, que en más de una ocasión ha declarado considerarse talaverana de adopción, después de estudiar un curso de intercambio en el municipio castellano. El amor de la actriz hacia la cultura española ha pasado de madre a hijos: como ella misma contaba a la edición británica de la revista InStyle hace sólo un par de años, las vacaciones se pasan en Mallorca, y la única tele que se ve en casa es en español o francés, con el fin de que los dos pequeños de la familia, Apple y Moses, sigan sus pasos en esto del bilingüismo.

Dominar un segundo o tercer idioma desde bien pequeñitos es una de las claves para asegurarse que los niños manejen las lenguas extranjeras con soltura en el futuro, sin tener que enfrentarse a las  dificultades que entraña el aprendizaje de un nuevo idioma para un adulto. Es precisamente en los primeros años de vida cuando el niño es capaz de aprender distintas lenguas a la vez de forma natural, sin tener que memorizar estructuras ni metodologías: los niños de hasta tres o cuatro años tienen la capacidad de crecer aprendiendo varios idiomas, y es a partir del cuarto año cuando dejan de poder conjugar algunos verbos en un idioma nuevo de forma tan rápida y correcta.

Así nos lo explican desde The Oak House School, un colegio de Barcelona especializado en la enseñanza de nuevos idiomas, y desde donde nos explican por qué los niños viven este proceso de aprendizaje de forma tan natural. 'Entre los ocho y los diez años concluye una de las fases principales del desarrollo', afirma la lingüista y profesora Alison Wylie, 'a esa edad ya no aprenden de forma intuitiva, sino que tienen que esforzarse de una forma similar a los adultos.'

Aprender dos idiomas de forma simultánea conforma unas redes neuronales distintas entre una persona monolingüe y otra bilingüe. De hecho, las personas bilingües utilizan más áreas de pensamiento en una tarea lingüística, lo que se traduce en una búsqueda más lenta de palabras (de milésimas de segundo) a la hora de encontrar los términos adecuados que necesitan para expresarse. Sin embargo, los niños que aprenden a ser bilingües a una edad temprana, pueden desarrollar nuevas capacidades cognitivas no lingüísticas, que sirven para adaptarse a los cambios entre diferentes tareas; es decir, se vuelven más eficaces a la hora de trabajar en modo 'multitarea'.

Aunque la mayoría de niños españoles son bilingües porque en casa conviven con padres de lenguas maternas distintas, o asisten a un cole donde se imparten asignaturas en varios idiomas, hay otras maneras de hacer que los 'peques' crezcan en un entorno políglota. Una de ellas es la lectura: una de las ventanas más ricas al aprendizaje en casa, que les permite echar a volar la imaginación, desarrollar nuevas formas de entender el mundo e incluso aprender de forma natural nuevos idiomas. La clave está en proporcionarles libros con los diferentes idiomas que estén aprendiendo, al margen de los libros en castellano: de este modo, el hábito lector del niño se adaptará a las palabras extranjeras con más facilidad, y hará que el día de mañana pueda leer libros en cualquier idioma de su elección.

Las películas en versión original son otra fuente excelente de conocimiento intituitivo a la hora de desarrollar el amor por un idioma distinto del que hablamos en casa. Haciéndolo, además, se conecta mucho mejor con la trama de la película, adaptando el oído a los giros lingüísticos del idioma original. Los viajes al extranjero serían la tercera pata de esta mesa idiomática, tanto en familia como en los populares viajes de inmersión.

Otras maneras de fomentar el bilingüismo en casa: hacer que los 'peques' se relacionen con niños cuya lengua materna es otra, ver canales infantiles en inglés cuando ponemos la tele, escuchar canciones en inglés o hacer uso de  las herramientas digitales en otros idiomas, como redes sociales, sistemas operativos o teléfonos configurados en inglés.

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