Los riesgos más comunes del embarazo a los 40

Los embarazos tardío son cada vez más comunes entre las mamás españolas

drew barrymore embarazada

Cada vez son más las mujeres que se plantean un embarazo tardío, o al menos más tardío de lo que solía considerarse hace sólo unos años. Sólo en España, la media de edad para tener el primer hijo se sitúa en torno a los 31 años, con muchas nuevas mamás retrasando los embarazos posteriores hasta bien pasados los 35.

La incidencia de los embarazos en la cuarentena es menor, pero aún así significativa, con una ascendencia progresiva de embarazos tardíos que llegan a buen término a medida que avanza la tecnología médica y la capacidad de matronas y obstetras para adelantar posibles complicaciones, independientemente de que se trate de una gestación espontánea o un tratamiento de reproducción asistida.

Aun así, es obvio que existen algunos riesgos de más relacionados con el embarazo pasados los 40. Así nos lo explica la Dra. Rocío Núñez, de la Clínica Tambre, para quien 'todos los embarazos requieren de hábitos de vida saludables', aunque en el caso de las mujeres en edad algo más avanzada, 'es importante incrementar los cuidados y estar siempre bajo control médico'. Establecer una correlación de las diferentes incidencias es fundamental para poder prevenirlas. ¿Sabes cuáles son las más comunes?

Riesgo de aborto. El riesgo de aborto espontáneo se sitúa entorno al 11% entre los 20-24 años, en torno al 12% de los 25 a los 29 años, y hasta un 15% de los 30 a los 34 años. Pasada esa edad, el riesgo aumenta considerablemente: un 24.6 por ciento en la franja de edad que va de los 35 hasta los 39 años, y más de un 51 por ciento de los 40 a los 44 años. A partir de esa edad, el riesgo de sufrir un aborto se eleva a un 93 por ciento.

Riesgo de anomalías cromosómicas. El trastorno cromosómico más común es el síndrome de Down, que conlleva diferentes grados de retraso mental, además de otras malformaciones como cardiopatías graves. La incidencia de este síndrome aumenta exponencialmente con la edad materna: mientras que el porcentaje es inferior a una entre 1000 mujeres cuando las mamás son menores de 30 años, en mujeres de 40 a 42 años el riesgo aumenta hasta 1 entre 105, mientras que por encima de los 48 años se sitúa en torno a 1 de cada 16.

Hipertensión arterial. La tensión arterial elevada afecta a la mamá pero también al bebé, y suele presentarse a finales del segundo trimestre y mantenerse hasta que el embarazo se lleva a cabo. Su incidencia aumenta con la edad materna, y puede derivar en preeclampsia, si se da conjuntamente con proteinuria (la presencia de proteínas en la orina), así como con edemas en las extremidades. Esta sintomatología suele requerir de un estricto control de la mamá y el feto, derivando a veces en un parto inducido.

Parto prematuro. El principal riesgo de la prematuridad no es sólo la posible muerte del bebé: también hay que considerar las secuelas que un parto prematuro puede dejar en el recién nacido, así como su gravedad, abarcando desde la sordera o ceguera hasta la parálisis cerebral.

Diabetes gestacional. Se trata de la alteración metabólica más frecuente en el embarazo de edad avanzada, y afecta al pronóstico de la madre (como infecciones de orina, aumento excesivo de peso o parto prematuro) y al del bebé, si no se controla como es debido.

Cesáreas o partos instrumentados. El riesgo aumenta sobre todo entre las mujeres de más de 40 años que dan a luz a su primer bebé pasada esta edad. En los casos de maternidad tardia, la segunda etapa del parto suele prolongarse más de lo debido (comparado con otras mamás más jóvenes), aumentando con ello el sufrimiento del pequeño que llega el mundo. Es por esto que muchas veces los partos vaginales a esta edad requieran de ventosas o fórceps, o deriven an algún momento en una cesárea.

Más sobre: