Colecho y lactancia: ¿Cómo deberían dormir los recién nacidos?

La Asociación Española de Pediatría resume los puntos clave de esta práctica



El colecho, junto con la lactancia materna, es uno de los temas que más debate generan en torno a la crianza, tanto en los círculos de pediatría, como entre las propias mamás y papás preocupados por el contexto del recién nacido en sus primeros meses de vida. Al fin y al cabo, por muchos manuales y libros que se lean durante el embarazo, al final son los padres quienes toman las decisiones en el día a día, que afectan tanto a las vidas de los bebés como al entorno familiar al completo.

La práctica del colecho -dejar que el bebé duerma en la cama, con ambos o uno de los progenitores-, se ha extendido de manera desigual por todo el mundo, con un menor impacto entre países occidentales, entre los que se encontraría España; así lo explica la Asociación Española de Pediatría en uno de sus informes recientes, donde estudian la relación de este modo de crianza (enmarcado en la esfera de lo que se conoce como 'crianza natural o 'con apego'), con el polémico síndrome de la muerte súbita, la lactancia materna y la cohabitación, una práctica en la que el pequeño duerme en la misma habitación que los padres, pero sin compartir la cama.

Las investigaciones en este campo han intentado buscar conexiones entre estas áreas, y ya en 2012, el comité de lactancia materna de la asociación realizaba una revisión de los beneficios e inconvenientes del colecho, concluyendo entonces que no existía evidencia científica que lo desaconsejara, al menos entre bebés sin factores de riesgo. Dormir con el bebé en la cama contaría entre otras ventajas con la facilidad para procurar el amamantamiento durante la noche, disminuyendo la frecuencia y duración del llanto del bebé, y fortaleciendo los lazos entre los padres y el recién nacido.

Sin embargo, y tal y como detalla la asociación en su nuevo informe, hay algunas cuestiones a tener en cuenta a la hora de llevar a cabo esta práctica, ya sea de forma espontánea o de manera rutinaria. Quizá lo más significativo sea que, tal y como recalcan, aunque existen multitud de publicaciones al respecto, la gran mayoría presenta resultados dispares, y no existe consenso entre los comités de expertos sobre cómo, cuándo o en qué condiciones practicar el colecho.

Sus conclusiones después de revisar numerosos informes e investigaciones científicas: la forma más segura de dormir para los lactantes menores de seis meses es en su cuna, boca arriba y cerca de la cama de sus padres. El colecho, además, no sería recomendable en lactantes menores de tres meses, ni tampoco en bebés prematuros o con bajo peso al nacer. La práctica también debe evitarse entre padres que consuman tabaco, alcohol o fármacos sedantes, y durante períodos de cansancio, especialmente de cansancio extremo, como el postparto inmediato. Asimismo, se debería evitar realizar el colecho sobre superficies blandas, y nunca compartir la cama con otros niños o múltiples personas.

Para los papás que deseen mantener una mayor proximidad con el bebé durante la noche, la recomendación de la Asociación Española de Pediatría sería optar por colocar la cuna al lado de la cama, o utilizar una cuna tipo sidecar, adosada a la cama de los padres, que facilite la lactancia y no interfiera con la frecuencia de las tomas de pecho durante la noche.

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