Un año sin comer azúcar

Una familia canadiense propone una dieta alternativa, totalmente 'sugar-free'

azucar_nutricion_infantilVER GALERÍA El azúcar se encuentra en un gran número de alimentos procesados



¿Sabías que el ketchup tiene un elevado contenido en azúcar? El azúcar se encuentra en todas partes. Además de en los alimentos más obvios, como helados, galletas o chocolate, los azúcares refinados abarrotan las estanterías de las tiendas: sólo con echar un vistazo a las etiquetas donde aparecen listados los ingredientes, el número de alimentos que parecen incorporar azúcar a su receta aumenta exponencialmente de una isla a otra del supermercado.

El azúcar se ha convertido en los últimos años en uno de los puntos de mira de dietistas y expertos en nutrición infantil: los últimos estudios en este campo revelan que es precisamente la combinación de azúcares, grasa y sal que se encuentra en la gran mayoría de alimentos procesados lo que ha disparado los índices de obesidad entre la población infantil y adulta, creando al mismo tiempo un círculo vicioso, en el que el propio factor 'adictivo' de estos tres ingredientes genera la necesidad de seguir consumiéndolos.


'El año sin azúcar' es un proyecto familiar que propone cortar por lo sano con el azúcar



¿Cómo escapar de esta espiral?
Ésta parece ser la pregunta que se hizo hace algo más de tres años Eve Schaub, una mamá de dos niños afincada en Canadá, dispuesta a plantar cara a la industria azucarera. Su reto: pasar un año entero sin comer ni un sólo alimento con azúcar. Los resultados se recogen en el libro 'Year with no sugar', publicado este mes de abril, y relatan este 'placaje' familiar al azúcar y derivados, incluyendo desde propuestas de recetas sin azúcar, hasta listas de alimentos 'prohibidos', consejos para llevar una vida sugar-free (especialmente en lo que concierne a la lista de la compra o cómo comer en un restaurante) y sobre todo, resultados: más energía y vitalidad, y un nuevo paladar, menos receptivo a los alimentos azucarados.

La lista de derivados del azúcar que podemos encontrar en los alimentos es cuantiosa: desde azúcares más o menos naturales, como la miel -no todas son igual de refinadas, aunque siempre es preferible escoger miel por su elevado valor nutricional-, hasta sirope de ágave, fructosa, edulcorantes artificiales o el polémico jarabe de maíz, que se usa como sustituto del azúcar en gran cantidad de alimentos procesados de uso diario.

Obviamente, introducir estos 'recortes' en la dieta de los niños no es tarea fácil, especialmente cuando llega la hora de tener que decir que no a un pastel, un caramelo o un trozo de chocolate. Las renuncias del día a día: desde la salsa de tomate a la mayonesa envasada o los aliños para la ensalada, los bricks de zumo y demás bebidas gaseosas, los cereales para el desayuno, las salchichas precocinadas e incluso los potitos para bebés.

A la hora de optar por una dieta de este tipo, es importante tener en cuenta que existen diferentes tipos de azúcares, así que no está de más saber de dónde provienen, y conocer el grado de refinamiento de los mismos. El azúcar es un alimento con calorías vacías: no aporta nutriente alguno, tiene un elevado contenido calórico y su efecto es algo así como el de un 'subidón' momentáneo, que deja por los suelos los niveles de energía del organismo una vez pasado el momento inicial.

La manera más responsable de consumir azúcar: opta siempre por versiones poco o nada refinadas, y sustituye el azúcar por miel, como en esta receta de cookies de chocolate sin gluten. En lo que respecta a las frutas, escoge siempre piezas enteras antes que zumos (al licuar la fruta descartamos la fibra natural y nos quedamos solamente con los azúcares), dando preferencia a las de bajo contenido calórico, como las fresas o los arándanos.

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