Los niños españoles 'suspenden' en la resolución de problemas

El sistema educativo, basado en la memoria, limitaría la creatividad de los niños



Ya sabemos dónde se encuentran los mejores coles del mundo según el informe PISA, pero, ¿cuál ha sido la clasificación concreta de los alumnos españoles? El propio director del programa, Andreas Schleicher, presentaba la semana pasada en Madrid los resultados obtenidos por los niños en los colegios españoles, acompañado por la secretaria de Estado de Educación, Montserrat Gomendio, que se encargaba de contrastar puntuaciones con el rendimiento de alumnos de todo el mundo.

El informe PISA es un estudio de conocimientos y destrezas realizado entre alumnos de 15 años de todo el mundo, en las áreas de Matemáticas, Lectura y Ciencias. Cada estudio se organiza en ciclos de tres en tres años, y, en su edición más reciente, ha presentado datos acumulados entre 2009 y 2012, centrándose especialmente en la evaluación de matemáticas, a las que se han destinado dos tercios de la prueba.

La media en estas áreas se revelaba el pasado mes de diciembre, aunque no ha sido hasta ahora que se ha puesto de manifiesto un problema al parecer común entre todos los niños españoles: los resultados sitúan a los estudiantes a la cola en lo que respecta a la resolución de problemas sencillos, como entender un mapa, combinar billetes de transporte o manejar aparatos electrónicos cotidianos. De hecho, España presentaría hasta 23 puntos por debajo de la media de los países pertenecientes a la OCDE (tradicionalmente considerada como la zona de los 'países ricos'), con un porcentaje de alumnos rezagados en torno a un 28,5%, y sólo un 7,8% de alumnos excelentes.

Según el informe, el nivel medio de España se situaría cerca de países como Polonia, Eslovaquia o Eslovenia, mientras que Suecia, Portugal, Alemania, Italia y Francia, el país que más alto puntúa dentro de la Unión Europea, se colocarían a la cabeza de la enseñanza en matemáticas y sus aplicaciones prácticas. Dentro de nuestras fronteras, Madrid sería la única ciudad que presentaría una puntuación por encima de la media de la OCDE, con tres puntos de ventaja.

Es importante mencionar que, a la hora de encontrar culpables, la responsabilidad no recae tanto en el alumnado como en el sistema educativo. Así lo subrayaba el propio Schleicher en su comparecencia, quien señalaba directamente algunos fallos de la docencia española, cuyo sistema se basa en la memorización sistemática de datos más que en la aplicación práctica de los mismos. De hecho, España presentaría un atraso considerable en la 'aplicación de lo aprendido' respecto a otras potencias europeas: a la hora de resolver un problema cotidiano, los niños españoles no saben qué hacer con el conocimiento adquirido en clase.

Esta falta de aplicación práctica del conocimiento tendría como punto de partida el profesorado, que, según el informe, debería ser más flexible e implicarse más con los alumnos. También sería necesaria una inversión en nuevas competencias pedagógicas por parte del Ministerio de Educación, incorporando las nuevas tecnologías al proceso de educación, y flexibilizando con ello la figura del profesor, para que no se rija tanto por los libros de texto, como por el fomento de la creatividad y el pensamiento crítico.

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