Las cuatro rutinas del bebé recién nacido

Establecer patrones ayuda a crear un entorno seguro para los bebés

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Existen cuatro rutinas básicas en la vida de los bebés, que se identifican necesariamente con los cuatro motivos que normalmente disparan el llanto, y que suelen preocupar tanto a los papás primerizos, especialmente cuando aún no han aprendido a identificarlos. Los bebés se mueven por hábitos, y establecer rutinas en torno a los mismos no sólo es bueno a nivel organizativo: también ayuda a los peques a crear un entorno de seguridad y confianza.

COMER. Obviamente, la rutina más importante para un bebé es la alimentación: algo que puede volverse agotador para los padres en los primeros meses, por lo que es importante inculcar un patrón desde el primer día, para regular tanto sus ritmos vitales como los nuestros. Cuanto más rutinaria sea la lactancia, más cómodo y sencillo le resultará a la madre producir leche de manera regular. La clave en estos casos es que el bebé asocie el momento de dar el pecho con otros factores externos, como una música suave, un balanceo, una luz moderada... No se trata de marcarle un horario, sino de crear una asociación de estímulos.

DORMIR. La segunda rutina más importante, después de comer. Establecer un patrón de sueño no es sólo una cuestión de supervivencia para los papás: el bebé identifica estos patrones con la hora de irse a dormir, y poco a poco los incorpora a su día a día hasta que consigue espaciar las horas de sueño y las tomas de leche, creando una rutina más consistente. Las asociaciones también juegan a nuestro favor: identifica las horas en las que empieza a mostrar síntomas de cansancio, y establece un patrón desde una hora antes: baños, cambios en la luz, una nana, un masaje suave...

BAÑO. Aunque es importante mantener una rutina de baño consistente, siempre a la misma hora, también es cierto que no todas las horas funcionan igual para todos los bebés: un baño calentito antes de irse a dormir puede ayudar a relajarles, mientras que otro a primera hora del día ayudará a que estén más despiertos. Los patrones: quitar el pañal mientras se le realiza un masaje suave para que no coja frío, tararear una nana, poner un poco de loción... Procura seguir siempre los mismos pasos para crear esa sensación de seguridad en el pequeño. Así le será más fácil acostumbrarse a meterse y salir del agua.

JUGAR. Ya desde bien pequeñines, los bebés sienten predisposición al juego. De hecho, esta es su forma principal de interactuar con el papá, y crear lazos con él. Esta primera forma de juego comienza apenas unas semanas después de llegar al mundo, y adquiere formas casi, casi de explorador: tocar la cara de la mamá, reconocer formas con las manitas, la textura de la manta... casi cualquier cosa puede convertirse en un estímulo. Participar en estas rutinas es otra de las tareas esenciales de ser papás.

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