El papel del padre durante la lactancia

Los papás también pueden (y deben) formar parte del período de lactancia del bebé


Una de las cosas que más preocupa a los padres durante el embarazo es de qué manera y en qué momento se establecerá el vínculo con el bebé, de manera que se equipare al lazo que existe entre el pequeño y la madre cuando aún se encuentra en el interior del vientre materno. Las dudas se multiplican después del parto: a pesar de que hoy en día los roles en el proceso de crianza se comparten a diversos niveles, el período de lactancia sigue suponiendo una diferencia abismal entre lo que podemos y no podemos hacer, y las tareas que podemos compartir con la mamá en esta primera etapa.

Amamantar es algo que sólo pueden hacer las madres, y, como ellas mismas describen, una experiencia irrepetible que no puede compararse con nada. La intimidad con el bebé recién nacido establece una conexión entre el niño y la madre que muchas veces parece dejar de lado a los papás, que observan impotentes cómo no pueden tomar parte del proceso de alimentar a sus hijos en sus primeras semanas de vida.

Sin embargo, esta 'desconexión' no tiene nada que ver con la realidad: el padre establece lazos con el recién nacido de una manera diferente que la madre, y tiene más que ver con el contacto físico, los baños, los juegos y, sobre todo, en algo tan sencillo y al mismo tiempo tan poderoso como mirarse a los ojos. Éste, es, de hecho, uno de los vínculos primordiales entre el papá y el recién nacido: el reconocimiento visual, los sonidos, el tacto y las sensaciones piel con piel son los primeros en construir este primer vínculo entre padres e hijos, igualmente íntimo y participativo.

El papel del papá durante la lactancia no tiene por tanto que ponerle en desventaja frente a la madre, aunque a menudo nos lo parezca: amamantar es una tarea dura y cansada, así que servir de apoyo para ella es uno de los primeros pasos para formar parte del proceso de alimentación del bebé, incluso cuando éste sea muy chiquitín. Cogerles en brazos nada más terminar de comer sería el segundo: acunarles, ayudarles a liberar gases y susurrarles desde bien cerquita ayudará a disipar todas las dudas sobre nuestro papel, y fortalecerá la sensación de ser 'tan papás como mamá'. El colecho -compartir cama con el pequeño desde una edad temprana-, sería otra de las fórmulas ideales para fortalecer el vínculo familiar, siempre y cuando se haga respetando las normas de seguridad fundamentales para llevar a cabo esta práctica.

En lo que respecta a la regulación legal, los permisos de lactancia paterna hace tiempo que son una relidad en diversos países entre ellos España, que cuenta con este tipo de medidas conciliadoras tanto para hombres como para mujeres, que permiten ausentarse del lugar de trabajo, reducir la jornada laboral o acumular este permiso en jornadas completas. Actualmente los permisos de lactancia se pueden solicitar con independencia de la situación laboral de la madre, aunque, según datos del Instituto de la Mujer, aún son pocos los padres que recurren a ellos.

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