¿Le damos a nuestros hijos la paga adecuada?

La mayoría de adolescentes no realiza ninguna tarea a cambio de su asignación

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Rodeados de campañas publicitarias y mensajes que animan al consumo casi tanto o más que las personas mayores, las nuevas generaciones lo tienen difícil a la hora de resistirse a las leyes de la oferta y la demanda. Así lo apunta el estudio sobre consumo adolescente llevado a cabo por la Universidad Complutense de Madrid en colaboración con Keepunto, una plataforma que promueve la educación financiera entre los más jóvenes, y que ha trabajado sobre una muestra de adolescentes tweens (entre 12 y 15 años) y teens (de 16 a 19 años).

Su objetivo: comprender mejor la realidad de los adolescentes como consumidores autónomos. Según el estudio, los más jóvenes no cuentan con una cultura del esfuerzo que les lleve a conseguir sus objetivos por mérito propio, ni siquiera los económicos. De hecho, casi el 70 por ciento de los adolescentes no tienen asignadas tareas que les hagan 'ganarse' la paga, ya que la mayoría reciben este dinero independientemente de si pasan la aspiradora, sacan buenas notas o hacen la cama por la mañana.

A pesar de que una 'mala conducta' -como no estudiar o no realizar los deberes-, es la única razón por la que los padres quitarían la paga a sus hijos, este castigo sólo se lleva a cabo en torno a un 30 por ciento de los casos según el estudio. Es más, la gran mayoría, damos a nuestros hijos dinero extra al margen de la paga acordada, con una frecuencia prácticamente semana: si la paga media entre los jóvenes españoles suele situarse en torno a los 13 euros a la semana, su gasto real se acerca a los 38. Un incremento que tampoco suele estar ligado a ningún tipo de retribución extraordinaria por buena conducta.

Este error de percepción del dinero, y lo que cuesta conseguirlo, es uno de los principales problemas que presentan las nuevas generaciones de cara a los sistemas financieros del futuro, y que concierne de manera específica a los padres. Así lo explica Raul de la Cruz, fundador del proyecto: 'aunque presentamos una radiografía del consumidor adolescente, lo que realmente estamos presentando es una radiografía de los padres de esos adolescentes, así como de las instituciones encargadas de su educación como personas responsables en la toma de decisiones'.

Según el estudio, la capacidad de compra debe ir acompañada siempre de una 'cultura del esfuerzo' que debe inculcarse en casa y el colegio desde una edad temprana, y que tiene como objetivo preparar a las generaciones del futuro para su vida financiera adulta.

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