Diez síntomas para detectar la intolerancia al gluten

La irritabilidad y falta de apetito pueden ponernos sobre aviso ante un posible caso de celiaquía


La sintomatología de la celiaquía es difícil de detectar en los niños por varios motivos: primero, porque los síntomas no tienen por qué ser permanentes, y pueden aparecer unas veces sí y otras no. El abanico de alimentos con gluten es además muy variado, por lo que es frecuente que los padres sientan cierta incertidumbre buscando los motivos detrás de una reacción alérgica -multitud de productos industriales contienen trazas de esta proteína-, especialmente cuando los niños comen fuera de casa. El tercer motivo sería el carácter latente de la enfermedad, que tiende a presentarse sin previo aviso, incluso después de años consumiendo alimentos con gluten.

Es importante por tanto estar atentos a los síntomas característicos de la enfermedad, y ver si se presentan o no con el transcurso de los años. Los diez más comunes:

1. Dolores abdominales o calambres. Uno de los síntomas más difíciles, casi siempre por la incapacidad de los más pequeñines de describir exactamente el origen del dolor.

2. Distensión abdominal, gases o sensación de tener la tripa hinchada.

3. Cambios en las heces de manera frecuente, como diarrea o estreñimiento.

4. Náuseas y vómitos después de haber comido.

5. Falta de apetito.

6. Aumento del nivel de cansancio o fatiga (astenia), así como falta de ganas para salir a jugar o hacer cosas junto a otros niños.

7. Pérdida de peso repentina. Algunos niños presentan dificultades para ganar peso de manera normal.

8. Crecimiento por debajo de lo normal comparado con otros niños de su edad, además de presentar huesos frágiles que tienden a romperse. La pubertad también suele llegar más tarde.

9. Úlceras en la boca de manera recurrente y daños en el esmalte de los dientes.

10. Aparición de dermatitis herpetiforme, una enfermedad cutánea que aparece exclusivamente en las personas celíacas, y que se suele traducir en eczemas en las rodillas, los codos o las nalgas.

Al cabo de un tiempo, los niños celíacos pueden desarrollar otros síntomas a nivel emocional, como irritabilidad o falta de concentración. Esto se debe tanto a las molestias propias de la enfermedad, como a la incapacidad del intestino para absorber algunos nutrientes, y que podría afectar a sus niveles de vitamina B12.

Aunque los síntomas pueden presentarse antes incluso de los tres años, la mayoría de niños no son diagnosticados hasta los nueve. El diagnóstico precoz es fundamental para poner freno a la enfermedad, y evitar que se produzcan daños más graves sobre el intestino del niño.

Más sobre

Regístrate para comentar