La educación también es cosa de los 'profes'

Educar en valores es una tarea que debe dividirse entre maestros y padres por igual



La educación también es cosa de los 'profes'. Y no nos referimos sólo a aprender a operar con fracciones o las normas de la sintaxis, si no al proceso de coeducación: el aprendizaje que se lleva a cabo paralelamente en el colegio y en casa, y que debe respetar un cierto equilibrio para que los niños no sientan confusión entre las diferentes figuras de autoridad que les rodean.

Así lo explicaba recientemente el antiguo Defensor del Menor en Madrid, Javier Urra, durante su intervención en una de las charlas del Colegio Brains. 'La coeducación es esencial. Los padres no deben restar autoridad a los maestros, para no convertir a sus hijos en tiranos', explicaba el psicólogo, que también definía su opinión en torno a esta educación bilateral como una de las inversiones más importantes de los padres en el futuro de sus hijos, por muy complicado que esto resulte.

La educación en valores es precisamente el núcleo central de esta tarea coeducativa, que debe comenzar en una etapa temprana (sobre los tres años), cuando el pequeño aprende los comportamientos que repetirá el resto de su vida; al fin y al cabo, los 'peques' pasan gran parte del día en el colegio, y es el contacto con sus compañeros y profesores el que acaba teniendo un peso definitivo en su percepción, cognición y relaciones afectivas, tanto en la infancia como más tarde, durante la edad adulta.

Los valores fundamentales que debemos aprender a inculcar a nuestros hijos tanto en casa como en el 'cole': la empatía, la honestidad, el compromiso o el esfuerzo, además del razonamiento y la capacidad crítica, o el respeto hacia uno mismo y hacia los demás. Las claves de este proceso parten de cosas tan sencillas como transmitir a los niños la importancia de la lectura (que es una de las principales fuentes de crecimiento personal, además de un hábito que se mantiene para toda la vida si se inculca en una edad temprana), así como aprender a pensar y a hacerse preguntas inteligentes, a amar el deporte y la naturaleza, o a saber dar las gracias.

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