¿Es posible llevarse bien tras la separación?

Mantener una actitud amigable hacia nuestra ex pareja ayuda tras una ruptura o divorcio



Miranda Kerr y Orlando Bloom mantienen una relación cordial incluso después de anunciar su separación

La separación de una pareja siempre es dolorosa, aunque cuando hay hijos de por medio, tomar la decisión de llevar caminos separados suele convertirse en una pequeña tragedia a escala doméstica, que pone patas arriba el mundo de los mayores pero también el de los más pequeños. Ansiedad, estrés, tristeza, fracaso escolar... en ocasiones se asocian a la experiencia de vivir una separación parental, y que por norma se agravan si la relación entre los padres no es del todo cordial.

Llevarse bien tras la separación no es tarea fácil: la desavenecias durante el matrimonio generan roces que a veces se tornan en reproches, discusiones o gritos, que perduran mucho después de tomar la decisión de vivir separados. Por el bien de los 'peques', es importante mantener la cabeza fría, y tomar decisiones con calma, sin implicar a los hijos ni arrastrarles a las complejidades de un divorcio o separación.



Esta actitud positiva debe comenzar desde el mismo momento en que transmitimos la noticia a los niños. Hacerlo juntos, dejándoles claras las razones y motivos -sin detalles, pero explicando que en ningún caso la razón de la separación tiene que ver con ellos-, dándoles espacio y tiempo pasa asimilarlo y mostrar sus sentimientos abiertamente, es un punto de partida excelente, tratando de mantener siempre los nervios bajo control, para que no dejen de sentirse seguros en ningún momento.

La posibilidad de que una de las figuras paternas abandone el hogar resulta muy estresante para los 'peques': es fundamental hacerles entender que todo seguirá igual, en términos de amor, comprensión y cariño hacia ellos, por muy difíciles que se pongan las cosas. Es especialmente importante no volcar nuestra ira en la imagen de nuestra ex pareja: limitar los comentarios negativos hacia él o ella, y no dejarles en mala posición delante de los niños.

En estos primeros meses es igualmente importante fijar un horario que los niños puedan seguir fácilmente, ya estén con uno o con otro de los padres. Acordar las horas de irse a la cama, salir para el cole o las actividades extraescolares, así como el tipo de dieta que llevan en casa o cuándo y cómo salen con los amigos, cuenta para que la rutina de los niños se descoloque lo menos posible, y no tengan la sensación de que su mundo se desmorona de una semana a otra.

Lo más importante: respetar el espacio del otro, así como sus normas, sin intentar interferir en la forma de educar de cada uno.

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