¿En qué consisten los primeros cuidados del bebé prematuro?

Una federación de padres y madres de bebés prematuros promueve el apoyo a las familias


Uno de cada trece niños nace antes de las 37 semanas. Una cifra elevada, que representa el 75 por ciento de ingresos de neonatos en los hospitales españoles. El retraso de la edad de la maternidad hasta más allá de los 35 años, y el incremento del uso de técnicas de fertilización, son dos de los factores que han provocado un aumento importante del número de bebés prematuros en las dos últimas décadas.

Un bebé  prematuro es un bebé todavía inmaduro, que no ha completado su desarrollo dentro del útero. En estos casos, es fundamental llevar a cabo un seguimiento exhaustivo para prevenir posibles secuelas: habitualmente, las complicaciones en estos niños comienzan inmediatamente después del parto, y son frecuentes la ventilación mecánica, los problemas digestivos que dificultan la alimentación, la dificultad en la termorregulación o la hipoglucemia.

Que la prematuridad sea algo más frecuente no es motivo para quitarle importancia. Así lo advierte la doctora Isabel Izquierdo, jefa del Servicio de Neonatología del Hospital La Fe de Valencia. Aunque los avances en los tratamientos y las nuevas tecnologías han permitido mejorar la supervivencia y evitar muchas de las secuelas en los bebés, en los prematuros tardíos -los nacidos entre las semanas 34 y 36, y que suponen el 70 por ciento de los casos-, las alteraciones en el desarrollo no aparecen hasta la edad escolar, casi siempre con mayor frecuencia que en niños nacidos a término.

Además de las posibles secuelas, el parto prematuro supone una causa de estrés muy importante para los papás, que encuentran apoyo en otros padres que han pasado por lo mismo. De hecho, la educación emocional en estos primeros momentos repercute en la forma de abordar los problemas, tal y como relata María Emilia Pérez, madre de un niño que nació con 25 semanas y actual presidenta de la Federación Nacional de Asociaciones de Prematuros, un proyecto que reúne a las diferentes asociaciones de padres de niños prematuros de España bajo un mismo paraguas.

Actualmente, la supervivencia de los bebés prematuros nacidos en la semana 26 es superior al 80 por ciento y, por encima de la semana 28, del 90 por ciento. Algo asombroso, si tenemos en cuenta que la mayoría de estos bebés pesan menos de 1 kg al llegar al mundo. Entre los progresos más importantes: la progresiva humanización del entorno, y que fomenta el vínculo entre el bebé y sus papás desde el primer momento.

En este sentido, las unidades de neonatología actuales reproducen una situación ambiental intraútero, atendiendo especialmente a los cuidados posturales y la manipulación del bebé, actuando sobre el dolor, y evitando la luz y el ruido. Intervenciones todas ellas que ayudan a favorecer neurodesarrollo del bebé, junto a la promoción de la lactancia materna, el método canguro -el contacto piel con piel con los padres ya desde la sala de parto-, y la integración de la familia mediante una política de 'puertas abiertas'.

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