Qué hacer cuando los 'peques' crecen rodeados de pantallas

La 'dieta de las pantallas' propone reducir la exposición a las nuevas tecnologías



Ayer hablábamos de la 'nutrición silenciosa', una tendencia cada vez más frecuente entre los 'peques' que les lleva a comer o cenar solos, delante de la pantalla del ordenador o la televisión. Un hecho íntimamente relacionado con el último informe revelado por la Asociación Americana de Pediatría, donde detalla la estrecha relación que mantienen algunos niños con el el entorno tecnológico y cómo, en algunos casos, resulta conveniente establecer restricciones en cuanto al uso de estos dispositivos, al menos dentro de casa.

Este tipo de vinculo es el que, desde el otro lado del charco, definen como 'dieta saludable de pantallas'. O lo que es lo mismo, minimizar la exposición de los más pequeños a smartphones, ordenadores, consolas y redes sociales. El uso y abuso de las nuevas tecnologías es de por sí asintomático, aunque está íntimamente relacionado con algunas afecciones y hábitos poco saludables: obesidad, problemas de sueño, falta de concentración en el 'cole', agresividad...

No es de extrañar si se tiene en cuenta la cantidad de horas al día que las nuevas generaciones pasan 'conectadas': en torno a ocho, para los niños de entre 8 y 10 años, y más de once para los 'peques' adolescentes, con casi un 75 por ciento de los niños en esta franja con acceso a teléfono móvil propio.

La exposición a estas 'pantallas' no es de por sí un problema, siempre y cuando el contenido sea respetuoso, adaptado a la edad del niño y fomente la socialización dentro y fuera del entorno online, todo bajo los controles parentales adecuados. Los padres son, de hecho, clave en proceso de desconexión de esta peculiar 'dieta' tecnológica: enseñar a los niños a hacer elecciones saludables y adquirir hábitos de consumo que se ajusten a sus necesidades, sin caer en la adicción a Internet, a Facebook o al mócil.

La 'dieta' de las pantallas propone así reducir la exposición, eliminando todos los dispositivos del entorno más personal y privado del niño (como la televisión en su habitación), acotar el uso del móvil, estableciendo normas en torno a la hora de la comida y cena, y reducir el uso de Internet, 'tele', tabletas o videoconsolas a dos horas al día como máximo. Fundamental, eso sí, que las normas estén por escrito y sean de común acuerdo con toda la familia: no les excluyas del proceso y cerciórate de que el uso que hacen de las nuevas tecnologías, aunque limitado, se ajuste a sus propios gustos y apetencias.

Más consejos: anímales a pensar y usar su imaginación, y sustituye las horas de 'pantallas' por actividades en familia, que les ayuden a crecer como personas, a resolver problemas de manera creativa o a desarrollar nuevas habilidades motrices, más allá de los mandos de la consola o el teclado del móvil. Y lo más importante: mantente firme. Oriéntales hacia contenidos online apropiados para ellos, e infórmales tanto de lo bueno como de lo malo, incluyendo el ciberbullying, el sexting o la huella digital.

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