Leer más es sólo cuestión de práctica

Elegir adecuadamente los libros de los niños ayuda a incentivar el hábito de la lectura

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Hacer que los niños cojan un libro por placer, antes de irse a la cama, o en sus ratos libres, es una tarea que se inculca desde bien pequeños, haciéndoles partícipes de la ilusión por los libros y por las aventuras que se esconden entre sus páginas.

Conseguir que los niños descubran cómo y por qué leer no es una tarea fácil (empieza, como todo, por mera imitación de lo que ven en casa), aunque los beneficios son tantos y tan buenos que merece la pena dedicar algo de tiempo todos los días a contagiarles la 'fiebre' por la lectura. Leer mejora la escritura, la expresión oral, la ortografía y la capacidad para pensar por sí mismos desde bien pequeñitos. Razones de peso para acercar a los niños a los libros, eso sí, sin que ello sea el motor de la experiencia: la relación que el pequeño establece con cada ejemplar debe tener fin por sí misma, enraizada sobre todo en la imaginación y las ganas de vivir a través de nuevos personajes y nuevas historias.

No existe por tanto una única razón para leer, y aunque los padres pueden y deben incentivar el amor por los libros, son los niños quienes deben tener la última palabra y descubrir esta 'pasión' por sí mismos. Así lo explica Sven Huber, uno de los fundadores de la iniciativa para el fomento de la lectura boolino, quien define los libros como una de las herramientas necesarias tanto para desenvolverse en el 'cole', como para manejarse en el mundo y sentar las bases del aprendizaje.

Sin embargo, con estos argumentos no seduciremos a un niño para que lea, ni conseguiremos que se involucre: para disfrutar leyendo, los 'peques' deben, ante todo, divertirse, teniendo cuidado de no caer en el didactismo. Aunque leer es una pieza clave en la educación, la lectura no debe ser impuesta, ni caer exclusivamente en contenidos educativos, al menos fuera del colegio: si creamos un entorno en el que el 'peque' se acerque con comodidad a los libros, lo más probable es que el proceso de la lectura evolucione por sí mismo al hacerse mayores, y dejen de leer tanto por placer como para adquirir nuevos conocimientos y aprender de los libros.

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