Los mitos de la alimentación infantil

Los niños españoles comen más proteínas de las indicadas para su dieta



Dice la doctora María José Martínez, experta en nutrición del Hospital Infantil Niño Jesús, de Madrid, que existen una serie de falsas creencias o mitos en torno a lo que deben comer o no los niños. Unas costumbres que vienen heredadas, sorprendentemente, de décadas atrás, concretamente de tiempos más difíciles en los que no había tantos alimentos disponibles como ahora.

Estos mitos estarían especialmente arraigados en España, donde s frecuente pensar que los niños tienen que tomar alimentos ricos en proteínas casi exclusivamente. De hecho, y según indica la doctora, la cantidad de proteína añadida a los purés infantiles no debería superar los 20 gramos hasta los seis meses de edad, y los 50 gramos desde entonces hasta el año de vida. Una cifra que no se cumple en la vida real: los niños españoles de entre 1 y 3 años toman de media un 200 por ciento de las proteínas diarias recomendadas para ellos.

En este sentido, es fundamental asegurarse de que los niños toman las frutas y verduras necesarias para asegurar un tránsito intestinal adecuado, y vigilar que ingieran las cantidades justas de calcio, sin pasarse con las proteínas.

Otro mito muy extendido: el de que no se pueden comer más de dos huevos a la semana, cuando, en realidad, se trata de un alimento con vitaminas del grupo B que asegura un buen aporte proteico para los más pequeños de la familia, con un tipo de grasa que no se debe descartar de la dieta de los niños. Aunque sin duda la falsa creencia más popular es la del desayuno: no por ser la comida más importante del día tiene que ser la más abundante.

Un desayuno equilibrado debería incluir un lácteo, una ración de cereales -en forma de tostada, con aceite de oliva por encima de la mermelada o mantequilla- y un zumo de naranja o una pieza de fruta. Además, y según la forma de vida mediterránea, tampoco es necesario que los niños tomen un gran desayuno a primera hora de la mañana, ya que aquí cenamos más tarde que en los países anglosajones, y por tanto ni mayores ni pequeños hemos tenido tiempo de quemar todas esas calorías durante la noche. Lo más indicado: preparales un desayuno ligero, y mandarles al 'cole' con un tentempié para media mañana.

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