29 AGOSTO 2013

Diez consejos para elegir el calzado de los 'peques'

Escoger el zapato adecuado evita posibles problemas en el aparato locomotor de los niños



Se acerca la 'vuelta al cole': los niños seguramente habrán aumentado un número de pie (si no más: cada tres meses el pie de los niños crece entre 7 y 8 milímetros), y es momento de calzarles con el zapato adecuado, que les acompañe durante todo el invierno en sus idas y venidas al colegio. La manera de dar con el mismo: escoger un modelo que se adapte a sus necesidades motrices, permitiendo un correcto desarrollo del pie y del aparato locomotor, y respetando la fisiología y la biomecánica del pie.

Desde el Colegio Oficial de Podólogos de la Comunidad Valenciana han elaborado un decálogo con las recomendaciones básicas para dar con los zapatos perfectos este invierno. La elección del calzado es un factor fundamental para la salud, especialmente para los niños de entre 3 y 7 años -para los más pequeñines la misión del zapato es únicamente el abrigo, no la sujeción-, que es cuando los 'peques' maduran la marcha hasta equipararla con la de los adultos.

¿Quieres saber cómo dar con estos 'superzapatos' para esta temporada?

1. El zapato debe llegar hasta debajo de los maleolos (los huesos laterales del tobillo), y, en el caso de las botas, ser lo suficientemente flexibles para permitir el movimiento completo de la articulación del tobillo.

2. La plantilla del zapato tiene que ser plana y flexible

3. Un calzado sano es plano y con muy poco tacón, para favorecer el equilibrio y salvaguardar las piernas y la espalda. Además, ha de ser lo suficientemente ancho por delante como para permitir a los dedos abrirse y moverse con libertad.

4. Se recomienda adquirir un calzado fabricado con materiales naturales que permitan la transpiración, como la piel o el cuero.

5. El modelo más adecuado es un zapato que se adapte y sujete bien al pie, y que disponga de cordones o velcro en el empeine. Las chanclas, zuecos o bailarinas no son recomendables porque la percepción de que el zapato se sale a cada paso obliga a los dedos a hacer un trabajo extra de 'agarre'.

6. A pesar de haber elegido un calzado correcto, hay que tener en cuenta que los zapatos y zapatillas deben utilizarse sólo unas horas del día. Es recomendable que en casa los pies estén libres, y será suficiente utilizar un calcetín antideslizante o zapatilla de estar por casa, si no existe ninguna contraindicación.

7.
Hay que probar el zapato con los calcetines puestos y vigilar que haya un espacio de entre 0,5 y 1,5 centímetros entre el dedo más largo y el calzado. Presiona la punta por la parte superior para ver si los dedos la rozan: si es así, el calzado es demasiado pequeño.

8. El mejor momento para probar el calzado es al final del día, cuando los pies del niño están más hinchados. Es recomendable ponerse de pie, para que cargue su peso sobre los dos pies.

9. No hay que comprar nunca un zapato de un número mayor con el objetivo de que el niño pueda utilizarlo durante más tiempo. Si el zapato no es justo su talla podría alterar su forma de caminar o crearle ampollas o laceraciones.

10. Las enfermedades más comunes por el uso de un calzado inadecuado van desde la deformidad de los dedos y uñeros hasta la tendinitis aquílea, el dolor en la planta del pie, las verrugas o los eccemas a causa de materiales sintéticos. Durante la maduración de la marcha, es necesario realizar revisiones periódicas para comprobar que no existe ninguna complicación y, si la hay, tomar las medidas necesarias para que no afecte a otras zonas, como las rodillas o espalda.
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