Las alergias durante el embarazo, una preocupación menos para la mamá

Los expertos aconsejan ajustar la medicación de forma personalizada a cada mamá alérgica

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Aunque durante los nueve meses del embarazo, las posibles alergias de la mamá no suponen un riesgo para el desarrollo del bebé, es muy importante controlarlas bien para evitar que la madre y el feto tengan problemas derivados de ella. Así lo explican desde la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica, desde donde recuerdan el papel fundamental del alergólogo también en esta etapa, ya que son los especialistas en este campo los que deberán evaluar y ajustar el tratamiento en función de la patología alérgica de la madre.

Se calcula que un tercio de las embarazadas que sufren alergia no manifiestan complicaciones durante estos meses. Es más: la misma cifra reconoce que, por su condición hormonal, las alergias no sólo no presentan un reto durante la gestación, sino que mejoran, frente al resto de mamás a quienes sí afecta el embarazo a sus síntomas alérgicos.

La particularidad de cada caso justifica más si cabe la importancia de acudir al médico, y no hacer caso de los 'consejos' o mitos que funcionen para otras mamás embarazadas. A priori, los tratamientos habituales no estarían contraindicados en el caso de las mujeres embarazas, aunque sí deben seguirse algunas recomendaciones, prestando mucha atención a los fármacos de última generación, ya que las embarazadas están excluidas de los ensayos clínicos.

En lo que respecta a la conocida como 'rinitis del embarazo', se calcula que afecta a dos o tres de cada diez mujeres embarazadas; se trata de una inflamación de la mucosa nasal, que aparece por la dilatación de los vasos sanguíneos y el aumento del volumen de sangre que ocurre durante el embarazo, sin que esté relacionada necesariamente con una causa alérgica, aunque los síntomas sean similares. Las rinitis del embarazo puede aparecer en cualquier momento durante los nueve meses, y desaparece con el parto o pocas semanas después.

La parte más controvertida de las alergias durante la gestación: la relación entre higiene y alimentación, y cómo éstas afectan al bebé. En este sentido, algunas teorías apuntarían a que, por ejemplo, tomar muchos antioxidantes ayuda en efecto a evitar el riesgo de enfermedad alérgica, mientras que otras defienden que el consumo de ácido fólico lo favorece. Lo mismo ocurre con la alimentación y la lactancia: mientras algunos trabajos aseguran que comer fruta, verdura y frutos secos disminuye el riesgo de enfermedad alérgica en el bebé, otros recomiendan limitar la ingesta de huevos, leche, pescado y marisco porque, aseguran, durante la lactancia pueden traspasarse trazas de estos alimentos a la sangre, y potenciar que el pequeño desarrolle alergias a los mismos. Ante la duda, siempre acude a tu especialista.

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