Consejos para sobrevivir al embarazo durante el verano

¿Sabes cómo mantener a raya el calor durante el último trimestre de gestación?



Calor, sol y embarazo no parecen, a primera vista, la combinación óptima. Los meses estivales, especialmente si coinciden con el último trimestre de gestación -cuando la temperatura corporal de la mamá es de por sí un poco más elevada de lo normal-, pueden convertirse en una pequeña batalla diaria contra las altas tempertauras, la hinchazón de piernas o las molestias típicas de esta recta final, multiplicadas por el efecto del termómetro.

Para mantenerse fresquita: nada como tener cerca un decálogo con consejos básicos para un embarazo veraniego saludable, y que comience por organizar las actividades y tareas más arduas del día a día, haciéndolas coincidir con las horas de menos calor. Aprovecha la mañana o la noche, cuando el sol está más bajo, para hacer recados y salir a la calle, y deja las horas centrales para descansar, bien cerquita de un ventilador o con el aire acondicionado puesto.

Las prendas premamá de colores claros también te ayudarán a sobrellevar esta etapa con un poquito menos de calor: opta por piezas de algódon y lino de origen orgánico, y evita elásticos y prendas de lycra siempre que sea posible.

La hidratación es clave en verano y más si estás embarazada: bebe a menudo y bebe bien. Agua mineral o alguna que otra bebida isotónica, que te ayude a reponer sales minerales. Para el caso, no está de más mimarse un poquito, con un refrescante batido, cóctel de frutas o smoothie: evita los azúcares refinados y apuesta por las frutas frescas, llenas de vitaminas y con un elevado contenido en agua, como el melón, la sandía o la piña.

Un truco de experta para mamás experimentadas: además de la consabida botella de agua, no está de más llevar otro segundo recipiente con pulverizador en lugar del tapón tradicional. Así podrás refrescarte en cualquier parte, sin necesidad de ir al lavabo. El agua también es un arma eficaz para combatir la hinchazón de pies al final del día. Mantenlos en alto, para favorecer la circulación, y usa un zapato cómodo y una talla más grande de lo habitual si es necesario

El ejercicio recomendado: la natación, claro, que además de ayudar a rebajar calorías y reducir la presión sobre el nervio ciático, mantiene a raya el calor de la forma más refrescante. Eso sí, practícala siempre bajo control médico y sustituye los baños largos por pequeños chapuzones si te notas demasiado cansada.

Y lo más importante: si lo necesitas, ¡pide ayuda! Si ves que necesitas que te echen una mano para estar más cómoda o terminar alguna tarea, delega en tus seres queridos, pareja o amigos. ¡Feliz verano!

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