¿Es bueno que los 'peques' hagan deberes en verano?

Es el período vacacional más largo del año para los niños en edad escolar



Actividades extraescolares, campamentos, cursos de idiomas, deportes, juegos y sí, deberes. Aunque suene a castigo, los deberes durante las vacaciones son una de las formas más eficaces de rellenar las horas de ocio extra que los niños parecen acumular en verano. Al fin y al cabo, se trata de la época vacacional más larga para los niños, y de ahí la importancia de enseñarles a compaginar ocio y aprendizaje, también durante las 'vacas'.

Así lo afirma Rosa Peris, profesora de los grados en Maestro de Educación Infantil y Educación Primaria de la Universidad de La Rioja, para quien el verano es el momento óptimo para realizar actividades distintas, que les ayuden a crecer. El curso escolar es muy largo e intenso, y los niños necesitan descansar y disfrutar de sus vacaciones: no se trata por tanto de estudiar sistemáticamente las materias que hayan dado durante el año, sino de mantener un cierto hábito de trabajo, y evitar la desconexión total con el 'cole'.

El momento ideal para ponerse 'manos a la obra': las tardes, después de comer, para evitar esa sensación de que los días se hacen 'eternos' en verano. El plan de trabajo debe ser, asimismo, específico para cada niño, y, siempre que sea posible, diseñado sus profesores en lugar del clásico libro de actividades.

La pregunta del millón: ¿cómo motivarles para que no piensen que los deberes son un castigo? Una buena idea es intentar convertir la enseñanza en un momento lo más atractivo posible, ya sea con cursos de verano municipales, que combinen deportes y juegos con idiomas, lectura creativa y talleres de música, plástica o teatro. Si el estudio se lleva a cabo en casa, lo mejor es planificar un horario flexible, pero con límites claros, y organizarse para realizar alguna actividad semanal en familia, como visitas a museos, conciertos o, simplemente, ir al cine todos juntos.

Por último, no hay que olvidar que hay muchas maneras de aprender, que no están estrictamente relacionadas con sentarse a una mesa delante de un libro: juegos, deportes, excursiones, conocer la naturaleza, relacionarse con personas distintas o hacer planes con papá y mamá tambien cuentan. Y, por supuesto, fomentar la lectura diaria, ofreciéndoles libros adaptados a sus edades y gustos.

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