Mitos y realidades sobre el embarazo

Los expertos aconsejan no dejarse llevar por las experiencias de terceros o Internet



A menudo, las dudas que surgen durante el embarazo suelen encontrar respuesta en los consejos y opiniones de los más allegados: al fin y al cabo, son nueve largos meses de preguntas sin resolver, y no siempre tenemos cerca un médico o especialista que pueda contestarnos de forma inmediata sobre aquello que nos preocupa en el día a día.

De ahí que, con el paso del tiempo, se hayan creado mitos y creencias populares que, muchas veces, acaban condicionando la toma de decisiones y el plan de hábitos saludables de las mamás embarazadas. En concreto, y tal como explican desde el equipo materno-infantil de Sanitas, es más que habitual que las madres y padres primerizos tiendan a generalizar en torno a los casos de familiares o conocidos que han vivido alguna situación excepcional.

Algunos ejemplos: uno de los mitos más extendidos sobre el embarazo sería el de que hay que comer por dos durante el período de gestación. Un mal hábito bastante lejos de la realidad recomendada por los expertos de incrementar el consumo calórico en unas 300 calorías más por día. Es decir, hay que comer por dos, sí, pero teniendo en cuenta que uno de esos 'dos' es en realidad un bebé que aún está por nacer.

Otro mito bastante extendido relacionado con la gestación sería el de los tintes para el cabello, y si estos pueden, o no afectar a la salud del feto -algunas de las nuevas formulaciones con ingredientes naturales no incorporan amoníacos susceptibles de ser absorbidos por el organismo-, la posición de la tripa en relación al sexo del bebé, o la creencia, también poco saludable, de que durante el embarazo no se debe practicar ejercicio físico o mantener relaciones sexuales.

Entre las realidades que en ocasiones consideramos mitos: que la cafeína, sushi y comida picante, están, efectivamente, desaconsejados durante los nueve meses de espera; cómo la estimulación del bebé con música clásica realmente favorece su desarrollo desde antes de nacer; o el que el acudir a un spa o a una sesión de hidromasaje sea seguro, sin haberlo consultado antes con nuestro médico.

Junto a los consejos y experiencias de personas cercanas, en los ultimos años ha proliferado, además, el uso de Internet como 'sustituto' del médico de cabecera: las referencias en la red, si bien en muchas ocasiones pueden resolver alguna duda inmediata en términos prácticos, a veces pueden proceder de fuentes no contrastadas o tener un punto de vista muy genérico, basado más en mitos que en realidades adaptadas a las necesidades de cada mamá.

Lo más aconsejable: recurrir siempre al médico cada vez que tengamos una duda, por pequeña que sea, para que pueda eaborar un plan de cuidados adaptado a nuestra situación personal. Otras ayudas 2.0: las aplicaciones online supervisadas por especialistas, que nos ayuden a hacer un seguimiento del embarazo y postparto con información sobre las distintas etapas, o el seguimiento telefónico personalizado.

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