Enoturismo, también para niños

Las nuevas rutas del vino incluyen actividades que inician a los 'peques' en la tradicional cata



Si hasta hace bien poco las rutas de enoturismo estaban restringidas a las parejas sin hijos o a los grupos de amigos, las nuevas actividades tanto de bodegas y museos han convertido este placer, propio de paladares delicados, en un atractivo también pensado para familias, para alegría sobre todo de los papás y mamás amantes de los buenos caldos españoles y de la gastronomía que normalmente les acompaña.

Una de las rutas más populares en la Península es la de la Ribera del Duero. Aunque el porcentaje de parejas sin hijos que se dedican al enoturismo en este área sigue siendo elevado -hasta el 39 por ciento de los viajeros amantes de este tipo de escapadas lo hacen de dos en dos-, lo cierto es que cada vez más familias se interesan por esta forma de conocer las diferentes regiones españolas, gracias a las nuevas propuestas pensadas para toda la familia y que vinculan arte, cultura y naturaleza.

Las visitas a las bodegas y viñedos incluyen, además de catas y maridajes, actividades 'para todos los públicos' que inician a los 'peques' de la casa en la cultura del vino. Con el fin de que los niños participen de las catas, muchas bodegas han incorporado, por ejemplo, las catas de mosto natural de uva, en las que los más pequeños colaboran tanto en el proceso como en las explicaciones.

Las degustaciones de gominolas o frutas en las que les propone asociar los aromas del vino son otro de los puntos fuertes de este tipo de viajes, así como las visitas a la finca y la vaquería de algunas bodegas, en las que se pide la colaboración de los niños en el proceso de producción de la leche, y donde pueden ver y tocar terneros, ovejas y otros animales de granja.

La experiencia vinícola se complementa con las visitas a los museos, que van desde el Museo del Vino, en el Castillo de Peñafiel, con un recorrido por la historia y la cultura del vino, y el pisado de la uva en una prensa artificial, hasta el Museo de los Aromas, ubicado en Santa Cruz de la Salceda (Burgos), donde se pone a prueba el olfato con aromas cítricos, perfumes, café o aceite.

El patrimonio natural también cuenta: los paisajes excepcionales que ofrece la Ribera del Duero son perfectos para las familias que viajan con niños, especialmente a lo largo del impresionante cañón de las Hoces del Riaza, un refugio natural para las rapaces ibéricas, y donde se llevan a cabo actividades al aire libre para toda la famila, como paseos en piragua o senderismo.

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