Viajar en avión con niños, ¿una tarea imposible?

Algunos consejos para hacer el viaje en avión más llevadero



Si por norma general viajar es aburrido para los niños, cuando el viaje es en avión el trayecto puede convertirse en una verdadera pesadilla para los padres... y para el resto de pasajeros. Esto es lo que debió pensar una joven pareja el pasado mes de septiembre cuando, tras embarcar en un vuelo transamericano junto a su pareja de bebés gemelos, comenzaron a repartir ante la sorpresa del resto de viajeros un pequeño pack con chocolatinas, tapones para los oídos y una nota de disculpa 'por adelantado' por las posibles inconveniencias que los pequeños pudiesen causar durante el vuelo.

La historia pronto saltó a la fama en Internet: la audacia y ternura de estos precavidos papás es una de las maneras de afrontar un viaje largo en avión cuando vamos acompañados por los pequeños de la familia, que no siempre saben lidiar con el miedo a las alturas, el poco espacio de los asientos, las aglomeraciones y paseos al baño y, sobre todo, las largas horas de viaje en quietud y silencio.

Una manera de manejar este tipo de situaciones, especialmente con bebés recién nacidos, es tener especial cuidado a la hora de reservar los vuelos. Hacerlos coincidir con sus ritmos de sueño, como la hora de la siesta o un vuelo nocturno, puede ahorrar más de una llantina inesperada, a veces difícil de calmar cuanto estamos a varios kilómetros de distancia del suelo firme.

Para los bebés más mayores, nunca está de más acostumbrarles a pasar tiempo en el interior de un espacio cerrado, realizando algún que otro viaje en coche algo más largo de lo habitual. Uno de los momentos más intensos para los niños pequeños es el cambio de altitudes y de presión que suponen aterrizaje y despegue, y que en ocasiones puede producir alguna molestia en su canal auditivo: prepárte para este momento deviado su atención con una golosina, un chupete o un biberón.

En esta misma línea estaría la máxima 'papás prevenidos valen por dos' (o por cuatro). Reserva una de las piezas de equipaje de mano para cargar con todo lo que el niño pueda necesitar, y multíplicalo. Un inesperado retraso puede hacer que te veas sin pañales a mitad de vuelo, o que se te acaben los zumos o biberones antes de aterrizar. Asimismo, piensa que en el interior de los aviones hace más frío una vez la cabina coge altura, así que cuenta con llevar chaquetitas, mantas y calcetines de sobra.

Trucos 'nivel experto': viaja siempre con un arsenal de juguetes, y ofréceselos de uno en uno para que no se aburra rápidamente de ellos. Una tableta o DVD portátil con una película infantil también puede ayudar a que el tiempo pase más deprisa, especialmente para los 'peques' un poco más mayores.

Últimos comentarios

Esta es la opinión de los internautas, no la de hola.com. No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema