El imprescindible uso del protector solar en los niños

Utilizar fotoprotección puede reducir en un 78% el riesgo de desarrollar cáncer de piel



Con la llegada del verano, la Asociación Española de Pediatría quiere recordar a los papás la necesidad de usar fotoprotector con los más pequeños de la casa: la exposición a las radiaciones solares es la principal causa del cáncer de piel, y el hecho de que sus efectos aumenten por el viento y las propiedades reflectoras de la arena o el agua, convierte a los niños en perfectos 'blancos' para los invisibles rayos UVA, que penetran en la piel, dañándola de manera acumulativa.

Utilizar un fotoprotector de al menos factor 15 durante los primeros 18 años de vida, dicen, puede reducir hasta un 78% el riesgo de cáncer cutáneo. Las zonas más expuestas: la cara, el cuello, las orejas, los antebrazos y las manos, que son a su vez las localizaciones donde puede desarrollarse este tipo de cáncer, por lo que resulta imprescindible, no sólo a proteger a los 'peques', si no el educarles para mantener conductas saludables en la playa o la 'pisci'.

Las prácticas sanas que evitan o minimizan la exposición solar se amplía también a la ropa protectora y gafas, que evitan las quemaduras, especialmente en los niños y adolescentes con una complexión propensa a las quemaduras. De este modo, los niños con piel clara, pecas y lunares, y de pelo rubio o pelirrojo, presentan un mayor riesgo de padecer tumores cutáneos por su menor capacidad para desarrollar un bronceado.

Cinco recomendaciones y consejos para prevenir las quemaduras solares en los niños:

1. Evita la exposición excesiva al sol, especialmente de los niños más pequeños. Trata de no estar al sol en las horas centrales del día, y busca siempre sitios con sombra.

2. Utiliza ropa que cubra la piel, como camisetas con mangas y pantalones tipo bermudas, sombreros y gorros con ala.

3. Aplica cremas protectoras con factor de protección 15 o superior en las zonas de piel descubiertas. Además, las cremas deben ser resistentes al agua y proteger tanto de los rayos UVA como UVB, y han de aplicarse antes de la exposición al sol y cada dos o cuatro horas, según la hora del día, intensidad del sol, tipo de piel, número de baños, etc.

4. Los niños con piel clara y con pecas o lunares abundantes tienen mayor riesgo de quemarse, por lo que deberán extremarse estas precauciones.

5. Los ojos también sufren los efectos del sol. En la infancia, el cristalino no se encuentra plenamente desarrollado, por lo que es importante que los niños utilicen gafas de sol homologadas, que posean el sello CE que indica que cumplen los requisitos de la normativa europea.

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