Primeros auxilios para un verano más seguro con los 'peques'

Cortes y traumatismos, ¿sabes cómo reaccionar ante ellos?



En ocasiones, lo que parece una gran hemorragia es, en realidad, un pequeño corte sin mayor complicación. Mientras, el golpe más tonto puede dar lugar a una fractura o una conmoción. Traumatismos, caídas, rasguños, cortes... ¿sabes cómo reaccionar ante ellos? Te damos las claves para responder de manera rápida ante un accidente infantil.

CÓMO ACTUAR EN CASO DE... CORTES Y RASGUÑOS

Si el 'peque' se resbala y se hace una herida, el primer paso, siempre, es limpiarla. Si la herida está sucia, deberás lavarla primero bajo el agua fría, y si sangra, elevar la zona lesionada, ya sea la rodilla, el antebrazo o el codo, haciendo presión sobre ella con una gasa.

Aplica una bolsa de frío hasta que cese la hemorragia. Eso sí, en el caso que no logres contener el sangrado pasados cinco minutos, acude a Urgencias sin dejar de comprimir. Una vez el corte deje de sangrar, lávalo con agua y jabón, y aclara con agua fría: de este modo, podrás valorar si el corte o herida es profundo, o si sus bordes están separados. Si la herida es superficial o poco importante, bastará con aplicar un antiséptico y una gasa estéril.
 

CÓMO ACTUAR EN CASO DE... TRAUMATISMO

Empieza aplicando frío sobre la zona golpeada con bolsas de frío térmico o, en su defecto, hielo. Procura hacerlo lo antes posible, protegiendo la piel con una gasa fina para evitar quemaduras, y alterna dos o tres tandas de diez minutos. Así ayudarás a minimizar la hemorragia en caso que haya un corte, así como el consiguiente hematoma y posible 'chichón'.

Si tras el golpe el niño ha perdido el conocimiento, es imprescindible acudir a Urgencias. En caso contrario, es recomendable visitar al pediatra siempre que el golpe haya sido en la cabeza o el abdomen. Del mismo modo, si una vez pasado algún tiempo, el 'peque' presenta vómitos repetidos, no deja de llorar o se queda adormilado, es imprescindible llevarle inmediatamente a Urgencias.

Lo mismo sucede si te asalta la sospecha a cerca de una posible fractura: inmoviliza lo mejor que puedas la zona afectada, en la postura que sea menos dolorosa para el niño, y llévale cuanto antes al hospital.

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