Los colegios españoles aprueban en seguridad

Habría que mejorar en niveles de ruido y barreras arquitectónicas



Las aulas españolas aprueban con nota en lo que respecta a seguridad. Esta es una de las conclusiones del último informe de la Fundación MAPFRE, que analiza cerca de 300 centros, proponiendo medidas para mejorar la protección de los alumnos. Estar mejor preparados ante emergencias, mejorar los niveles de ruido y promover hábitos más seguros y saludables serían las asignaturas pendientes para subir nota, y lo que es más, para proteger la integridad de los alumnos, a fin de mejorar su enseñanza y aprendizaje. 

Del estudio, realizado por la Universidad Autónoma de Barcelona en colaboración con las de Santiago de Compostela, Sevilla y Alcalá de Henares, se desprende que el 76 por ciento de los centros, especialmente los del norte de España, conserva correctamente sus instalaciones con el fin de evitar desprendimientos, roturas en escaleras y humedades. También se caracterizan por garantizar el orden y la limpieza, y renovar el aire mediante sistemas naturales de ventilación, así como de disponer de mobiliario adecuado y de los elementos de seguridad necesarios en caso de incendio.

También obtienen buena nota por cumplir con la normativa de seguridad alimentaria, por ofrecer formación en hábitos posturales saludables, especialmente a la hora de organizar correctamente las mochilas; y por gestionar adecuadamente fenómenos como el bullying, la exclusión o la violencia física entre alumnos. De hecho, actualmente el 80 por ciento de los colegios contaría con personal específico para controlar los patios, y hacer un seguimiento a los alumnos con perfiles de riesgo.

Las asignaturas pendientes: las pobres condiciones acústicas y de iluminación en algunas aulas, y las dimensiones poco adecuadas de las clases con respecto al número de alumnos. Las barreras arquitéctonicas son otro de los problemas a solventar, así como la falta de cristales de seguridad en las ventanas, y los sistemas de protección en las puertas, que eviten que los alumnos más pequeños se 'pillen' los dedos, uno de los accidentes más habituales en los 'coles' junto con caídas y golpes leves. 

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