Cuando las enfermedades de los adultos afectan a los niños

El sobrepeso es la principal causa de la aparición de diabetes o hipertensión entre los menores de edad



Los problemas derivados de la obesidad y el sobrepeso han ido ganando en importancia durante los últimos años, hasta el punto de convertirse en una de las mayores preocupaciones para las sociedades modernas y sus sistemas sanitarios. Los nuevos estilos de vida, asociados al creciente sedentarismo y a una alimentación inadecuada desde los primeros años de vida, han convertido el problema en algo que va más allá de la mera cuestión estética, detectándose cada vez con mayor frecuencia casos de dolencias de adultos entre la población infantil.

Así, la hipertensión, la diabetes tipo 2 o el colesterol son enfermedades que comienzan a darse, cada vez más, entre menores con exceso de peso. Una situación especialmente preocupante en España donde, y a pesar de la laureada 'dieta mediterránea', según los datos del último estudio de la Sociedad Española de Estudio de la Obesidad casi cinco de cada diez niños padecen este problema. O lo que es lo mismo: cerca de la mitad de los niños españoles de entre 4 y 11 años sufre de exceso de peso.

Un porcentaje que sitúa a España como uno de los países europeos con mayor población infantil obesa, sólo superado por Italia y Chipre. Asimismo, el sobrepeso, según dicho informe, incide de un modo más elevado entre la población infantil masculina, incrementándose su prevalencia en aquellos niños que no desayunan o que comen fuera de casa.

Llevar una vida sedentaria o la falta de sueño son algunos de los detonantes de esta particular 'epidemia', que, según nos recuerda desde el Instituto de Obesidad, puede combatirse adoptando hábitos saludables desde edades tempranas. Así, una alimentación basada en frutas, verduras, hortalizas, productos lácteos, pan, aceite de oliva, cereales y agua serían la base de una dieta equilibrada, y deben ingerirse a diario. Igualmente, los pescados blancos y azules, las legumbres, los huevos, carnes, embutidos y frutos secos deben consumirse varias veces por semana.

Reducir el consumo de televisión y el número de horas dedicadas al ordenador y a los videojuegos, en favor de los juegos de siempre y la actividad física, es otro pilar fundamental para disminuir las cifras de obesidad infantil. La meta: según la Organización Mundial de la Salud, al menos 150 minutos a la semana de actividad física moderada o intensa.

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