¿Cuánto vivirán nuestros hijos?

Los nuevos informes de estadística apuntan a generaciones más longevas



Si bien el elixir de la eterna juventud sigue siendo un misterio para el hombre, el secreto de vivir cada vez más y más años parece no depender más que de la mera evolución natural: así lo comparten los miembros de la Oficina Nacional de Estadística del Reino Unido, quienes, el pasado mes de marzo, hacían públicos sus curiosos datos a cerca de la longevidad de las nuevas generaciones.

De este modo, y ateniéndose a la evolución de los índices de natalidad y mortalidad de las últimas décadas, así como a los avances en tecnología y ciencia aplicados al campo de la medicina preventiva, hasta un tercio de los bebés nacidos en 2012 alcanzará los cien años de edad.

Una cifra nada despreciable, especialmente si se compara con los índices de supervivencia de las actuales generaciones: del grueso de la población que este año alcanzará los 65, sólo el 10 por ciento en el caso de los hombres, y el 14 por ciento en el de las mujeres, llegará a cumplir el centenario de vida en 2047.

Los indicativos que apuntan a este espectacular aumento han nacido de la comparativa entre el número de ancianos que llegaron a cumplir 100 años en los 60 (apenas 600 personas por año) respecto a los índices de supervivencia actuales: hasta 13.000 personas en todo el Reino Unido sobrepasan cada año los 100 años de edad. Según sus estimaciones, además, esta cifra podría llegar a aumentar hasta alcanzar el medio millar de personas en el año 2060.

De hecho, y según los estudios del Centro Danés de Investigación en Envejecimiento Kaare Christensen llevados a cabo entre países desarrollados, el límite no estaría, tan siquiera, en los cien años: las generaciones venideras podrían llegar a alcanzar con facilidad los 120 años de edad, tal y como aventuran las tasas de envejecimiento y esperanza de vida actuales.

Los principales enemigos de la longevidad  de nuestros hijos: la conocida como 'plaga del siglo XXI', y que estaría relacionada con los nuevos estilos de vida más sedentarios, y el incremento de la tasa de obesidad entre la población infantil y adulta.

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