Ventajas e inconvenientes del colecho

Dormir en la misma cama que el recién nacido refuerza el lazo entre padres e hijos



Compartir la cama con los hijos no es una práctica del gusto de todo el mundo: la opción del colecho, o dormir en la misma cama que el bebé lactante, requiere de paciencia, cuidado y sobre todo, mucha comprensión y aceptación mutua por parte de la pareja.

Son muchos, sin embargo, los que defienden las ventajas del colecho, que inciden sobre todo en el vínculo establecido entre el recién nacido y la madre, y que permiten al bebé sincronizar mejor sus ciclos de sueño y patrones de respiración. El colecho, además, es una vía rápida para amamantar al pequeño durante los primeros meses, permitiendo a los padres responder con rapidez ante cualquier lloro, queja o perturbación que le afecte en las horas de sueño.

Este lazo que se establece durante la noche ayuda, además, a reforzar las horas que pasan juntos padres e hijos, especialmente cuando la jornada laboral nos impide estar a su lado tantas veces al día como querríamos. El colecho, además, da seguridad al bebé permitiendo a los papás descansar de forma más prolongada sin tener que levantarse y desvelarse para confortarlo o taparlo durante la noche.

Sin embargo, no todo son ventajas: aunque el colecho esté ampliamente extendido entre las culturas no occidentales, el miedo a que el bebé corra algún peligro durante la noche es una de las principales causas que frenan esta práctica en las sociedades modernas. Los más habituales: el temor a la sofocación o al aplastamiento parcial del niño debido a los movimientos de los padres, y que eleva la edad de los bebés que duermen con los mayores hasta más allá de los 2 años.

Cómo evitarlo: en los casos en que se practique el colecho es fundamental colocar al bebé en una postura adecuada, que le permita pasar la noche boca arriba, sin que quede 'atrapado' entre la abertura que separa el colchón del cabecero o los muebles circundantes. Asimismo, las almohadas pueden resultar un problema para el pequeño si se desplazan durante la noche o le cubren la cabeza. Y lo más importante: consulta siempre con un pediatra tanto para llevar a cabo el inicio del colecho como para finalizarlo, sin que suponga un trauma para el niño dar el paso del lecho paterno a la cuna.

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