¿Es bueno que los niños vayan siempre en brazos?

El contacto físico con el bebé refuerza la autoestima y sensación de seguridad de los niños

Los zapatitos de tacón de Suri Cruise han sido motivo de comentario desde que la pequeña, de 5 años de edad, comenzase a llevarlos casi inmediatamente después de abandonar la cuna: menos ergonómicos que el calzado habitual diseñado para los niños de su edad, muchas voces han recriminado a sus papás, Tom Cruise y Katie Holmes, la falta de responsabilidad a la hora de elegir los zapatos de la pequeña, y el hecho de que ésta tenga que ir siempre en brazos de alguno de ellos.

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Sin embargo, y según los expertos en crianza infantil de la asociación Red Canguro, el contacto físico de padres a hijos que proporciona el llevar a los hijos en brazos no tiene por qué suponer una influencia exclusivamente negativa sobre los niños: al contrario de lo que dicta la creencia popular, responder a las exigencias y lloros de los más chiquitines de la casa cogiéndoles en nuestros brazos refuerza su autoestima y sensación de seguridad, así como la percepción de que los padres están siempre allí para sentirse queridos y protegidos, sin que ello implique una especial ‘dependencia’ de estar entre los brazos paternos.

Eso sí, a la hora de transportarles, y en especial cuando empiezan a hacerse mayores, es fundamental tener cuidado tanto con su postura como con la nuestra: nada de dar tirones en los brazos (sobre todo a medida que empiezan a incrementar su peso corporal), agárrales siempre de las axilas para evitar lesiones, y, durante los primeros meses, procura hacer uso de un portabebés, mei tai o mochila, que te permita tenerlos cerca sin provocarte daños en la espalda.

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