¿Cómo congelar correctamente la leche materna?

La extracción es fundamental en la vida de las mamás reincorporadas al trabajo

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Compatibilizar la lactancia materna con la vuelta al trabajo tras el período de baja es una de las preocupaciones más habituales entre las mamás: el almacenamiento es en estos casos clave para seguir amamantando a tu bebé, y asegurarte de que el pequeño recibe la alimentación más idónea aunque estés en la oficina. ¿Sabes cuáles son las pautas idóneas para la congelación de la leche materna?

Una vez extraída, mediante un sacaleches o de forma manual, le leche debe conservarse en un recipiente esterilizado de plástico o vidrio apto para la conservación de alimentos, una bolsa específica o el propio biberón, con una etiqueta con la fecha y hora de extracción. Procura almacenarla en pequeñas cantidades, y deja un pequeño espacio vacío dentro de los recipientes, para prevenir el aumento de volumen una vez el contenido esté en el congelador.

La leche debe, asimismo, congelarse lo antes posible, para que no pierda sus valiosas propiedades: si se hace correctamente, puede conservarse hasta 4 meses sin ser consumida. Pasado este tiempo, su composición comienza a perder nutrientes y varían las necesidades alimentarias del pequeño.

El proceso de descongelación es igualmente importante: al igual que sucede con los alimentos, la mejor manera de hacerlo es pasándola al frigorífico, y dejándola descongelar lentamente en un período que puede durar varias horas. Si no dispones de tiempo suficiente, es preferible calentarla al baño maría (sin dejar que llegue nunca a punto de ebullición), en un calientabiberones o bajo un chorro de agua caliente. Y muy importante: nunca volver a congelarla una vez descongelada.

Por último, y antes de alimentar al bebé, agita el biberón para que las proteínas de la leche vuelvan a mezclarse con la grasa, y mide la temperatura en el reverso de la muñeca.

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