¿Puede la lactancia prevenir la obesidad?

Los niños con un destete tardío sufren menos problemas de salud



Alrededor del 70 por ciento de las madres españolas opta por dar el pecho al inicio de la maternidad. Sin embargo, menos del 20 por ciento mantiene la lactancia maerna hasta pasados los primeros seis meses, una cifra muy alejada de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, desde donde sugieren que se amamante como mínimo hasta que el bebé alcance el medio año de vida.

Para rebajar esta tasa, y con motivo de la Semana Internacional de la Lactancia Materna, la Asociación Española de Pediatría ha insistido estos días en la importancia de llevar a cabo el método de lactancia tradicional siempre que se pueda, ya que, además de ser beneficioso para la relación entre el niño y la madre, es un factor preventivo de numerosas enfermedades.

Y es que, según varios estudios, la lactancia supone una reducción en el riesgo relativo de enfermedades cardiovasculares, diabetes, leucemia e, incluso, obesidad. De hecho, mantener la lactancia durante al menos dos años supone reducir el riesgo de obesidad de nuestros hijos en casi un 25 por ciento, mientras que la posibilidad de padecer otitis media aguda y gastroenteritis se rebajan en un sorprendente 50 y 64 por ciento, y el asma infantil queda reducida a sólo uno de cada cuatro casos.

La lactancia materna, además, tiene un impacto positivo en el desarrollo intelectual del pequeño: los niños amamantados tienen mejor desarrollo psicomotor y social durante el primer año de vida; según los expertos, durante los seis primeros meses la leche materna cubre todas las necesidades del niño, pudiendo mantenerse hasta los 24 introduciendo en la dieta alimentos complementarios.

En España sólo una de cada cuatro madres consigue dar el pecho ininterrumpidamente a su hijo tras la baja maternal.

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