29 AGOSTO 2011

¿Cómo afrontar las molestias en la recta final del embarazo?

Las últimas doce semanas son las más complicadas para las mamás

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La larga espera de nueve meses llega a su fin, y, con ella, también la etapa más complicada del embarazo: el tercer trimestre de gestación puede suponer un verdadero cúmulo de molestias para las mamás, provocado por el cambio de peso y del centro de gravedad, el aumento en el tamaño del bebé y la mayor presencia y volumen de líquido amniótico que cargamos en nuestro interior. Los órganos se desplazan y acomodan en función del nuevo ‘inquilino’, y la presión sobre las articulaciones y huesos pueden provocar frecuentes dolores de espalda, acidez o estreñimiento… ¿Quieres saber cuáles son las molestias más comunes en esta etapa?

Dolor de espalda
El aumento de peso y el cambio en el centro de gravedad de la mujer suelen provocar molestos dolores de espalda en la recta final del embarazo: la espina dorsal y las lumbares sufren especialmente la ‘carga’ que supone el peso del bebé. Para hacerlo un poquito más llevadero, nada mejor que atenerse a las normas básicas para combatir el dolor de espalda, y que pasan por flexionar las rodillas en lugar de agacharse, caminar a menudo para fortalecer los músculos de la espalda, o mantener las piernas en alto cuando sea posible. Dormir con una almohada entre las piernas también ayuda a aliviar tensión, ya que permite mantener el peso del cuerpo en su sitio durante la noche.

Dolor en las costillas
La caja torácica se acomoda de una manera diferente durante el embarazo, a fin de hacer hueco para el bebé. Intentar recolocar una manita caprichosa o un pie que se te clava no afecta al pequeño en absoluto: prueba a recostarte ligeramente de espaldas hasta que te encuentres más cómoda.

Varices y estrías
El peso y la mala circulación, y la distensión de los tejidos, afectan al aspecto de la piel y se traducen en pequeñas venitas abultadas en los muslos y pantorrillas, y estrías tanto en el pecho como en la tripita. Poner las piernas en alto y evitar estar de pie muchas horas seguidas ayuda a favorecer el riego y la llegada de la sangre al corazón.

Acidez
La expansión del útero no sólo afecta a las costillas o la espalda: la presión que ejerce el bebé sobre el estómago puede dar lugar a la molesta acidez, una regurgitación del ácido gástrico encargado de digerir los alimentos que comemos, y que produce una desagradable sensación de quemazón en el esófago. Procura comer ligero y en pequeñas cantidades para evitar las digestiones pesadas, y evita las comidas picantes.

Estreñimiento
Al igual que sucede con el estómago, la presión sobre el resto del sistema digestivo puede dar lugar a frecuentes episodios de estreñimiento a medida que avanza la gestación, llegando a dar lugar a las molestas hemorroides. Para darles ‘esquinazo’ aumenta los niveles de fibra de tu dieta, y bebe tanta agua como te sea posible.

Pies hinchados
La mala circulación causante de las varices es la encargada, también, de provocar que nuestros pies se hinchen durante el embarazo hasta el punto de requerir un calzado más ancho de lo habitual. Mantén los pies en alto cuando estés descansando y sumérgelos en agua fría cuando estén muy hinchados.

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