Consejos para que los ‘peques’ aprendan a cuidar su aparato dental

¿Sabes cómo enseñarles a mantener una correcta higiene durante la ortodoncia?

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Un tratamiento de ortodoncia es un importante paso en la salud dental de los más pequeños: los dientes torcidos o montados ocasionan un desgaste desigual en las superficies dentarias, llegando a generar complicaciones a lo largo de toda la vida si no se solucionan a tiempo. Llevar aparato es, por tanto, un gran reto para los ‘peques’: tratarlo con cuidado al masticar y beber, y mantener una meticulosa higiene bucal, no sólo contribuirá a mantener la salud de su boca durante los largos meses que dure el tratamiento sino que, muy probablemente, permitirá que concluya según lo previsto, dejándoles una bonita y radiante sonrisa.

Los tratamientos de ortodoncia pueden reducirse a dos: los aparatos fijos o removibles, que sirven en cualquier caso para enderezar gradualmente los dientes, y llevarlos a su posición correcta. Lo más habitual es implantarlos durante la niñez y la adolescencia, especialmente a partir de los ocho años, aunque es muy importante una primera revisión alrededor de los cuatro años de edad para que, en caso de malformaciones, el dentista pueda llevar a cabo los tratamientos de ortodoncia preventiva necesarios.

Durante el tratamiento, que puede durar entre 18 y 30 meses, es fundamental concienciarles de la importancia del cepillado todos los días, especialmente después de comer. Recuérdales que el aparato es responsabilidad suya, y que es imprescindible limpiarlo con cuidado cada vez que se laven los dientes, ya que el metal puede actuar como una ‘trampa’ para la placa, incrementando con ello el riesgo de caries.

En el caso de los aparatos fijos, es importante enseñarles a quitar primero las cintas elásticas y las partes extraíbles, y a cepillar los dientes de uno en uno durante al menos 10 segundos, tanto en las superficies internas como externas, con cuidado de no romper o doblar los brackets o los alambres. Los ‘peques’ con aparato removible lo tienen un poquito más fácil: el cepillado se realiza de forma habitual, una vez hayan extraído el aparato de la boca (procura que no se olviden de limpiar las encías y el paladar, especialmente si normalmente están cubiertos por el aparato), y se limpia por separado con cepillo y pasta de dientes, enjuagándolo con agua abundante.

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