Este verano, máxima seguridad en la piscina

Los ahogamientos son uno de los accidentes más comunes entre la población infantil


Hoy se estrena oficialmente el verano y, con él, uno de los periodos de mayor riesgo para los ‘peques’ de la casa, ya que es en estos meses cuando se producen un mayor número de lesiones infantiles. La más frecuente, y una de las que más preocupa a la Asociación Española de Pediatría, son los ahogamientos, que constituyen la segunda causa de mortalidad entre los menores de edad por encima del cáncer o las enfermedades respiratorias, y que, según aseguran, se podrían prevenir en casi el 80 por ciento de los casos.

La gran mayoría de los ahogamientos se producen casi siempre en piscinas privadas, muchas de las cuales no cumplen con los requisitos necesarios para garantizar la seguridad de los niños. La ausencia de una valla de protección alrededor de la piscina, que garantice que ningún niño pueda acceder al agua sin control, o el insuficiente número de socorristas, que estén al tanto de los movimientos de los pequeños alrededor de la zona de baño, son algunas de las causas más comunes de este tipo de accidentes, que casi en un 88 por ciento de los casos se dan porque los padres o los responsables del niño tuvieron un despiste.

Por ello, y para garantizar la seguridad de nuestros hijos este verano, nuca está de más conocer las ‘reglas de oro’ que recomiendan desde el Comité de Prevención de Accidentes y Lesiones:

1. A fin de prevenir antes que curar, es importante enseñar a nadar a los niños lo antes posible, con un especialista en natación infantil.

2. Extremar la vigilancia de los menores, ya sea mediante socorristas, o poniendo especial atención por parte de los padres.

3.
Equipar a los niños pequeños con flotadores o manguitos, que les protejan durante su estancia en la ‘pisci’, aunque no se estén bañando.

4.
Instalar vallas de protección que impidan el acceso sin la compañía de los padres o adultos.

En lo que respecta a los niños más mayores y adolescentes, también se produce una tasa considerable de ahogamientos, incluidos los que ya saben nadar. Las causas más comunes: el uso de toboganes, los saltos al borde de la piscina, o los baños en el mar abierto, donde son los adolescentes el principal grupo de riesgo, especialmente cuando se asocia al consumo de alcohol. Los nuevos deportes acuáticos, como el windsurf, las motos acuáticas, los neumáticos u otros instrumentos hinchables, también están aumentando cada año las estadísticas de accidentes y lesiones, que muchas veces pueden devenir en secuelas músculo-esqueléticas, neurológicas o medulares.

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