Calendario de alimentos sólidos: ¿Qué le doy primero a mi bebé?

Comienzan con los cereales, aunque la última en incorporarse a su dieta es la leche de vaca



Según se van haciendo mayores, los niños adquieren los mismos ‘vicios’ y malos hábitos de alimentación que los mayores: comienzan a definir sus preferencias, se niegan a comer alimentos esenciales como las frutas, el pescado o las verduras, y eligen el perenne plato de pasta, la bollería o las chuches antes que otras alternativas más saludables. Quizá por esto los primeros meses son, probablemente, los más saludables y sanos de la vida de cualquier niño: es en esta etapa cuando la alimentación, controlada con el mismo cuidado por la mamá y el pediatra, permite al bebé recibir todos los nutrientes, sin quejas ni lamentos de por medio.

Y es que, aunque la lactancia materna se prolongue hasta el año y medio o más, a partir de los 6 meses comienza a hacerse necesario el completar la dieta de nuestros hijos con alimentos más sólidos, que les aporten el grueso total de vitaminas, proteínas y fibra necesarias para su crecimiento y desarrollo. El calendario de introducción de los alimentos suele ser, pues, una recomendación orientativa del pediatra, que nos permite definir a partir de qué edad debemos empezar a darles sus primeras comidas sólidas.



Calendario de alimentos desarrollado por Phillips AVENT.

Unos de los primeros ‘recién llegados’ a la dieta de los niños son los cereales. Eso sí, sin gluten: las papillas o preparados para tomar con base de arroz o maíz pueden comenzar a consumirse a partir de los 4 meses, por norma general añadidos al ‘bibe’, o bien mezclados con leche de fórmula o agua, en el caso de que les hayamos dado primero una toma de leche materna.

Las hortalizas, frutas y verduras son las siguientes en hacer aparición en el menú de los ‘peques’: a los 6 meses ya están más que listos para consumir peras, manzanas, plátanos y naranjas en el caso de las frutas, y patatas, zanahorias, puerro o calabacín en el caso de las verduras. Prepáraselas en forma de zumo, trituradas o en compota, junto con una toma de leche. Eso sí, aún tendrán que esperar a cumplir los 8 meses para comerla cruda y rallada en trocitos y tiras finas.

Las carnes de pollo y ternera, así como la yema del huevo, suelen llegar de la mano de las verduras, casi siempre hervidas y trituradas sin piel ni grasa, y nunca combinadas con una toma de leche. El pescado blanco, sin embargo, es un poco más ‘tardón’ (aunque no más que el azul, que no se consume hasta los 18 meses): tendrás que esperar hasta los 9 meses para introducirlo en su dieta, o hasta los 12 en los casos en que haya antecedentes de alergias en la familia. Ofréceselo hervido o al horno, alternándolo con la carne y el huevo, de dos a tres veces por semana. Esta etapa es perfecta, también, para comenzar a incorporar las primeras legumbres blandas, como los guisantes o las habas.

La última en llegar: la leche de vaca, que no debería comenzar a consumirse hasta una vez cumplido el primer año de vida, junto con el azúcar, la miel y la sal, perfectos para hacer sus platos un poco más sabrosos.

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