Algunos mitos sobre la lactancia materna

¿Influye el tamaño del pecho? ¿Y nuestra propia alimentación? Te damos algunas claves para hacer más accesible el período de lactancia de tu bebé



Uno de los temas que genera más controversia entre mamás y futuras mamás se plantea, sobre todo, a la hora de si dar el pecho o no al bebé: la lactancia materna es el método más natural, eficaz y seguro de alimentar al recién nacido, proveyéndole de todos los nutrientes y sistemas de defensa necesarios para que crezca sano y feliz. Sin embargo, existen muchos mitos y creencias erróneas al respecto, que pueden llegar a generar confusión entre las madres. ¿Quieres conocer algunos de los más comunes?

MITO 1: El tamaño del pecho influye en la cantidad de leche. El tamaño del pecho depende casi siempre de la cantidad de grasa acumulada en él, y no de su capacidad para producir leche. El pecho es, junto a las caderas, una de las zonas ‘de reserva’ más frecuentes a la hora de almacenar grasa en la silueta femenina, de ahí que su tamaño no sea influyente a la hora de producir leche suficiente para el bebé.

MITO 2: La calidad de la leche varía dependiendo de nuestra alimentación.
Los alimentos ingeridos por la madre no alteran la leche materna en cuestiones de digestión: es decir, por muchas verduras o legumbres que introduzcamos en nuestra dieta, éstas no alteraran la leche provocando gases o cólicos en el bebé. Además, la cantidad de leche que produce el pecho se mantiene inalterable a lo largo del periodo de lactancia, independientemente de los alimentos que consuma la madre.

MITO 3: Beber leche aumenta la producción de leche. Ningún mamífero bebe leche mientras amamanta a sus crías, excepto el ser humano. La cantidad de leche que bebamos no genera más leche, o de mejor calidad.

MITO 4: Durante la lactancia hay que comer por dos. Al contrario que durante el embarazo, donde el cuerpo nos pide comer por dos, la lactancia es el periodo en el que estas reservas se consumen, llevando a muchas madres a adelgazar mientras dan de mamar. Las nuevas mamás que estén dando el pecho deben, por tanto, comer sano y equilibrado y SOLO por uno.

MITO 5: Hay que dar por finalizada la toma una vez superados los primeros diez minutos. No todos los bebés reaccionan igual (los recién nacidos, por ejemplo, requieren más tiempo para comer que los bebés más mayores), al igual que no a todas las madres les baja la leche con la misma rapidez. Lo mejor para saber cuándo parar es estar alerta de los signos de satisfacción en el bebé, como soltarse solitos del pecho o relajar los brazos.

MITO 6: La lactancia provoca que el bebé establezca más lazos afectivos con la madre que con el padre. Si bien es cierto que el bebé lactante siente un vínculo muy fuerte hacia la madre, existen alternativas que permiten a los papás estar también cerca de sus hijos, como las caricias, los juegos o la hora del baño.

MITO 7: Algunos bebés son alérgicos a la leche materna. Como ya hemos dicho, la leche materna es altamente nutritiva, natural y cien por cien saludable, por lo que los casos en los que el bebé presenta alergia son escasos, por no decir imposibles. La realidad de los niños que rechazan la leche materna se debe en la mayoría de casos a proteínas o alérgenos ingeridos por la madre a través de su propia alimentación, que llegan a la leche y son ingeridos por el pequeño: bastará con eliminarlos de nuestra dieta para retomar las tomas con normalidad.

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