¿Cuáles son los efectos de la melatonina en los niños?

La popular 'hormona del sueño' sólo debería ser recetada por un especialista



Los trastornos en el sueño de los niños son un problema que afecta a los padres casi tanto o más que a los 'peques'. Por este motivo, los complementos nutricionales que incluyen en su composición melatonina, una hormona que se encuentra de forma natural en el cuerpo, y que los laboratorios farmacéuticos sintetizan en forma de tratamientos que 'regulan' el reloj interno (por ejemplo en pastillas para controlar el jet lag, o en los caso en los que es necesario regular el biorritmo de forma externa, como en las personas que trabajan por turnos o las personas ciegas), se han hecho cada vez más y más populares en los últimos años: la posibilidad de controlar los ciclos del sueño de los niños, y por ende de toda la familia, parecía la respuesta ideal para todos aquellos papás y mamás 'desvelados', incapaces de combatir en cansancio acumulado durante meses.

Sin embargo, y según los últimos informes de la Asociación Española de Pediatría (AEP) en colaboración con la Sociedad Española del Sueño, el uso de la melatonina en los niños se debe realizar exclusivamente bajo control del pediatra o de un médico especialista en el sueño, y no siempre es recomendable cada vez que nuestros hijos presenten dificultades para dormir. Es importante recordar que, en la mayoría de casos, los niños en edad escolar o preescolar que presentan un trastorno de este tipo están inducidos por los malos hábitos a la hora de ir a la cama.

La falta de estudios en la aplicación de los tratamientos que incluyen melatonina en los niños sanos, así como de sus posibles efectos secundarios a medio y largo plazo, es lo que ha motivado a pediatras y especialistas en sueño a desaconsejar el uso clínico de estos fármacos entre los más pequeños, sin, al menos, supervisión médica de por medio. En los casos en los que sea necesaria o recomendable la aplicación de estos tratamientos, la AEP recomienda, además, utilizarlos con precaución dependiendo de las franjas de edad de los pequeños pacientes (y en ningún caso en niños menores de seis meses):

En los niños de seis a 12 meses: Se desconocen sus posibles efectos secundarios a medio y largo plazo. Su administración no debería prolongarse más de cuatro semanas.

Niños de uno a tres años: Al igual que en los niños de seis a doce meses, en el caso de que se administre, es el médico el que debe indicar y controlar la duración del tratamiento.

Niños mayores de tres años: Existen datos que muestran su eficacia como regulador del sueño y no se han visto efectos secundarios durante los tres primeros años tras finalizar el tratamiento, aunque no se dispone de datos a más largo plazo. Su utilización debe estar indicada y supervisada por el pediatra.

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