Aprende a mantener un pecho sano durante la lactancia

¿Sabes cómo evitar las temidas grietas o estrías?



Desde el primer trimestre del embarazo, tu cuerpo, y más concretamente el pecho, cambia: la silueta comienza a almacenar grasa a fin de tener depósitos de energía 'extra', y las glándulas del interior del seno comienzan a desarrollarse, preparándose para la llegada del nuevo bebé. Estos cambios inevitables suelen traer consigo efectos 'secundarios', que muchas mamás afrontan con algo de temor por las posibles consecuencias estéticas que puedan tener en el cuerpo una vez pasado el 'destete': desde las dolorosas grietas, una de las principales causas que lleva a las madres a abandonar la lactancia materna, hasta la flacidez, la mastitis o las estrías, provocadas por los constantes cambios en el tamaño del pecho, el aspecto del seno puede variar una vez finalizado este período. ¿Quieres saber qué cuidados son básicos para mantener un pecho sano antes y después de la lactancia?

1. Mantener un nivel de higiene normal, sin 'pasarse'. Al contrario de lo que pueda parecer, el pecho no necesita un cuidado específico entre toma y toma, más allá de la higiene personal habitual. Es más: un uso excesivo de jabón, lociones o pomadas, pueden irritar y resecar la areóla, favoreciendo la aparición de las grietas. Por eso, es recomendable limpiar los senos sólo con agua, y finalizar las duchas con un chorro de agua fresca, que ayude a tonificar el tejido.

2. Durante el embarazo, el pecho se prepara para producir la leche con la que alimentaremos a nuestro bebé una vez llegado el momento. Para evitar dolores de espalda, o sentir el pecho más pesado de lo habitual, procura utilizar sujetadores especiales, de algodón, tirantes anchos y una talla adecuada, que se ajusten perfectamente a tu nueva figura sin comprimir. Si utilizas discos absorbentes, es recomendable cambiarlos con frecuencia para evitar que la piel se macere con la humedad.

3. Los ejercicios para fortalecer los pectorales son fundamentales a la hora de prevenir el aspecto 'caído': una vez finalizado este período, el pecho vuelve a su tamaño normal, y es muy normal que, durante esta transición, aparezcan estrías o se genere una cierta flacidez en la zona. La natación, el yoga o el pilates te permitirán mantener tonificada la piel y los senos firmes.

4. Las cremas ricas en vitamina E y aceite de rosa mosqueta contienen propiedades que ayudan a prevenir la aparición de estrías. Mientras, las cremas con base de lanolina son perfectas como complemento, ya que sus cualidades hidratantes y emolientes ayudan a cicatrizar las posibles grietas, previniendo su aparición.

5. Durante las tomas, procura que el bebé se 'agarre' bien para que pueda vaciar completamente el pecho, permitiendo la relajación del tejido. Asimismo, es importante que te acuerdes de alternar los pechos en cada toma, para evitar que estos se colapsen, ayudándote de un sacaleches cuando sea necesario. Además, y antes de retirar al bebé del pecho, no debes olvidarte de interrumpir la succión, para evitar que el pequeño tire con sus encías y pueda lastimar el pezón.

¿Qué consejos 'de experta' darías a las nuevas mamás?

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