¿Cómo es la primera semana en casa de un bebé recién nacido?

Las mamás primerizas suelen presentar una ligera ansiedad ante la llegada del nuevo bebé



Tras nueve largos meses de dulce espera llega, por fin, el momento más deseado por los recién estrenados papás: la primera semana en casa de un bebé recién nacido es una experiencia inolvidable, llena de vivencias y emociones que pocas veces se repetirán en la vida y que, muchas veces, y especialmente entre los padres y madres primerizos, pueden ensombrecerse con algún que otro sobresalto o episodio de ansiedad, propios casi siempre de la inexperiencia.

Para evitar en lo máximo de lo posible este estado de preocupación que caracteriza los primeros días en casa, y hasta que nos habituemos a los ritmos del pequeño y aprendamos a interpretar sus llantos (casi siempre relacionados con la sensación de hambre o la incomodidad de la postura o el pañal), es muy importante tener siempre cerca el teléfono del pediatra, para que nos resuelva cualquier duda que nos pueda surgir sobre la marcha.

  • Una preocupación muy común es, por ejemplo, el hecho de que los recién nacidos pierdan peso durante los primeros cuatro días en casa, casi siempre debido a una pérdida de líquidos 'extra' que se lleva a cabo una vez superado el parto: antes de encender la señal de alarma, espera a hacer un segundo pesaje de control pasados los 7 o 10 primeros días, para comprobar si se está alimentando correctamente. Contacta con el pediatra si... una vez recuperado el peso perdido, tu bebé no aumenta una media de entre 200 y 300 gramos por semana.
  • El cuidado del ombligo, y la cura del cordón son otra de las grandes preocupaciones de las nuevas mamás: cada vez que le cambies el pañal, es necesario llevar a cabo una pequeña limpieza en la zona, empleando una gasa esterilizada humedecida en alcohol. Procura mantener siempre seco el ombliguito, y dobla el pañal hacia abajo para que no roce y produzca irritaciones o molestias al bebé. Contacta con el pediatra si... pasados diez días, el cordón aun no se ha desprendido, o si aprecias que la zona cambia de color, huele o supura.
  • Durante los primeros días, las deposiciones de los bebés suelen ser muy espesas y de un color muy oscuro o negro: esto se debe al meconio, una sustancia que se acumula en el intestino mientras el recién nacido estaba aun dentro del útero, y que va desapareciendo poco a poco a medida que reciba la leche materna o de fórmula. Contacta con el pediatra si... el bebé no presenta deposiciones o vomita a menudo.
  • A la hora de poner a tu bebé a dormir, asegúrate de hacerlo siempre boca arriba o de lado, a fin de evitar el síndrome de muerte súbita. En esta etapa, la cabeza de los bebés es aún muy blandita, y puede tender a achatarse o a presentar una cierta asimetría si reposa siempre en la misma postura. Aprovecha las tomas para ir cambiándole de posición, alternando entre el lado izquierdo y derecho, y boca arriba. Contacta con el pediatra si... mientras está dormido, las pausas en la respiración o apneas son más largas de lo normal, o si su piel se torna un poco azulada.

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