¿Qué es el virus respiratorio sincitial?

El virus del catarro común puede suponer consecuencias más graves para los 'peques'. ¿Sabes cómo protegerlos?



No podemos verlo pero está ahí: el virus respiratorio sincitial (VRS) es, según los expertos, una de las principales amenazas estacionales entre los bebés menores de dos años, llegando en algunos extremos a provocar la hospitalización de los pequeños por sus efectos sobre el organismo. El más común, aunque no por ello más peligroso, es la bronquilitis, una enfermedad infecciosa respiratoria que se instala en los pulmones y las vías respiratorias, obstruyendo el paso del aire y dificultando la respiración.

El mes de septiembre y el inicio del otoño suponen un punto y aparte en este tipo de infecciones: es en esta época del año cuando los brotes epidémicos provocado por el VRS tienen mayor incidencia sobre la salud de los pequeños. Lo que en los mayores normalmente produciría tan sólo los síntomas de un resfriado común, como tener la nariz taponada, dolor de cabeza o tos, en los niños, especialmente entre los prematuros o lo que ya sufren de alguna enfermedad crónica, puede desencadenar consecuencias y sintomatologías más graves, que es preciso tratar a tiempo, consultando primero con un especialista.

Aunque como siempre en la prevención está la cura, lo cierto es que este virus es altamente contagioso: prácticamente todos los niños se han infectado con él al menos una vez antes de cumplir los dos años. Su resistencia (puede sobrevivir sobre las superficies, las manos y la ropa) y el hecho de que se transmita a través de un simple estornudo o tos, convierten los colegios y guarderías en auténticos 'caldos de cultivo', que en la mayoría de casos, y cuando hablamos de bebés muy pequeños, suelen 'llevarse' a casa y transmitirse entre hermanos mayores y pequeños.

Por este motivo, es más que recomendable mantener separados a los 'peques' de sus hermanitos cuando 'pillan' un catarro o un resfriado, además de prestar especial atención a la higiene familiar general a lo largo de los meses que van de septiembre a abril. Si aún así existe contagio, es importante no descuidar la ingesta de líquidos, mantener un nivel de humedad adecuado en la habitación o usar un aspirador nasal de manera regular, para liberar las fosas nasales del bebé de las molestas descargas mucosas.

Más sobre

Regístrate para comentar