Vuelta al 'cole'... ¿vuelta a los piojos?

Este curso, hazte con las mejores armas para combatir a estos molestos 'invasores'



'Mamá, me pica...' Si este otoño tu hijo comienza a rascarse la cabeza de forma 'sospechosa' o poco habitual, haz saltar las alarmas. La vuelta al 'cole' suele ser sinónimo de muchas cosas (nuevos libros, reencuentros, prisas mañaneras, uniformes, estirones, zapatos relucientes...), y una de ellas, quizá la menos agradable, es la sorpresa de encontrarse, un año más, con esos indeseables 'invasores', que deciden instalarse en el cuero cabelludo de los 'peques' y propagarse a la velocidad del rayo.

Para combatirlos: saber cómo y por qué se transmiten, y así poder vencerlos incluso antes de que aparezcan. Uno de los falsos mitos más comunes que rodean a los piojos es la creencia de que estos aparecen por falta de higiene. Nada más lejos de la realidad: los piojos prefieren las cabezas limpias, ya que el cabello sucio les impide llegar con facilidad al cuero cabelludo, que es donde se asientan con la intención de alimentarse y reproducirse. Asimismo, no es cierta la imagen de los piojos 'saltando' de una cabeza a otra entre los niños: al no ser insectos alados, es imposible el contagio 'por aire'. Compartir peines, gorros, almohadas, un jersey o una bufanda, o llevar el pelo suelto, largo y limpio, suelen ser imanes mucho más atractivos para los piojos y liendres.

Lo más importante para 'darles esquinazo', es, entre otras cosas, hacer revisiones semanales del pelo de los niños; los piojos suelen instalarse en la nuca y detrás de las orejas (allí la temperatura es constante, y el pelo sufre menos roturas), aunque no siempre resulta fácil detectarlos sin un peine especial de púas finas, especialmente si se trata de huevecillos o liendres. Ademas, utilizar una loción antiparasitaria combinada con un champú específico suele ser clave tanto para prevenir como para 'curar'. Eso si, a la hora de decantarte por un producto u otro, has de tener en cuenta que no todos los tratamientos que sirven para 'liquidarlos' funcionan igual de bien a la hora de prevenirlos: de hecho, muchos actúan del mismo modo que una vacuna, generando resistencias que pueden ser contraproducentes en caso de que el cabello se vea posteriormente infestado. Los tratamientos con siliconas y activos naturales, como el clásico vinagre, el limón o el eucalipto (el simple olor evita que el piojo encuentre 'deseable' el pelo de los niños), o los que no poseen insecticidas en su formulación, son la clave para desequilibrar el pH del cabello sin dañarlo ni irritarlo, haciendo imposible la vida de los piojos en él.

¿Han sufrido tus hijos piojos en el 'cole?

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