Sobrevivir a las vacaciones: ¿Qué me llevo en el botiquín familiar?

Heridas, dolores de cabeza, diarreas, picaduras... ¿Te has dejado algo en casa?



Cuando se trata de los reyes de la casa, mil ojos no son suficientes a la hora de quedarnos tranquilos, especialmente durante las vacaciones: ya vayamos a la playa, a la montaña o a un destino exótico, la salud de los pequeños sigue siendo prioritaria, y es por eso que muchos papás se preocupen en exceso y por adelantado de mil y un detalles relativos a la seguridad de los peques: seguros, direcciones y teléfonos necesarios en caso de emergencia, recetas, medicinas... Un elemento imprescindible en la maleta antes de abandonar nuestra casa en las próxima semanas es, pues, el botiquín familiar. Adaptado a todos los posibles pequeños imprevistos (desde quemaduras hasta una herida en la rodilla o la picadura de una avispa), y que a la vez funcione como 'efecto placebo' para nuestra propia tranquilidad. ¿Quieres saber cuáles son los principales imprevistos que pueden aparecer cuando viajas con niños? Toma nota:

Heridas: Reconocer un herida, un corte o un rasguño y curarlo al instante puede ahorrarnos horas de llantos y quejas. No te dejes las tiritas, las gasas antisépticas y el esparadrapo en casa.

Alergias: Los antihistaminicos son 'mano de santo' para los pequeños brotes alérgicos, especialmente en zonas con altos niveles de polinización, tras una visita a un safari o un zoo, o en u área con especial acumulación de polvo.

Estreñimiento: Cambia el agua y la alimentación, y automáticamente cambian las 'rutinas' de ir al lavabo. El estreñimiento es un imprevisto muy habitual entre los peques durante las vacaciones, eso sí, antes de optar por medicamentos laxantes, prueba a incluir mas líquidos y fibra en su dieta (galletas y pan integral, cereales o frutas).

Diarrea: Inversamente proporcional al estreñimiento, la diarrea puede ser un auténtico problema, especialmente si se da mientras estamos en ruta. En estos casos, es importantísimo mantenerles permanentemente hidratados (en algunos casos con soluciones salinas especificas), y si persiste, no dudes en acudir al centro médico más cercano.

Acidez de estómago: Las comidas a deshoras y los copiosos platos de los menús de verano pueden provocar acidez y otras molestias estomacales, tanto en los mayores como en los pequeños.

Quemaduras: La delicada piel de los niños es especialmente sensible a los rayos UVA del sol. Aplicar crema de protección solar cada vez que entran o salen del agua no siempre es suficiente: en ocasiones, las temidas quemaduras y rojeces, hacen su aparición, con las consiguientes molestias e irritaciones. No olvides llevar siempre contigo una loción aftersun y un gel hidratante con base de aloe vera: harán maravillas en pocas horas.

Dolores de cabeza: Las gafas, la gorra con visera y la sombrilla son básicas para proteger tanto la piel como los ojos de los rayos dañinos del sol y, además, evitar insolaciones y dolores de cabeza. Aún así, incluir aspirina, paracetamol o ibuprofeno en nuestro botiquín familiar puede salvar más de una tarde de 'tortura' si el dolor de cabeza ataca.

Termómetro: El eterno olvidado del botiquín de viaje, previene de visitas intempestivas a la farmacia. No te lo dejes.

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