¿Sabes cómo prevenir la obesidad infantil?

Los desórdenes en los hábitos alimenticios de los niños han convertido a España en uno de los países con mayor índice de sobrepeso infantil de Europa



Parece una película de ciencia ficción, pero las cifras publicadas por la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), no engañan: la obesidad afecta a un total del 15 por ciento de los niños y jóvenes españoles, y hasta un 25 por ciento padece sobrepeso. Los menús infantiles sobrecargados de grasas saturadas, las estresantes jornadas laborales de los papás (que muchas veces se traducen en incluir en nuestra dieta más productos congelados o platos preparados de lo que nos gustaría) y el sedentarismo, especialmente desde el auge de las videoconsolas e Internet, son algunas de las causas más habituales que influyen en este elevado índice, que convierte nuestro país en el cuarto de la Unión Europea con mayor porcentaje de niños y adolescentes con sobrepeso.

Problemas para mantener el ritmo en el cole, acoso escolar y hasta tempranos eventos cardiovasculares son algunos de los muchos riesgos que supone para los peques afrontar este tipo de desórdenes, que pueden prevenirse si, en familia, adoptamos hábitos más saludables en nuestro día a día. No se trata de restringir su alimentación, sino de orientarla hacia pautas más equilibradas: la cacareada dieta mediterránea se convierte en el principal factor a tener en cuenta a la hora de organizar el menú de comidas y cenas semanales (donde las proteínas, en forma de carne, pollo y pescado, y las verduras y legumbres, se convierten en las grandes estrellas), escoger un snack para comer entre horas (como unas galletas integrales o una macedonia de frutas) o afrontar un larguísimo día de cole y actividades extraescolares en el momento del desayuno (zumo, leche y cereales son fundamentales para 'darlo todo' a lo largo del día).

Comer de todo, evitar el exceso de sales y grasas, conocer el menú del colegio para completarlo en casa, ofrecerles sólo puntualmente 'caprichos', como dulces, chuches, refrescos o patatas, hacer algo de actividad física diaria y procurar comer todos juntos en la mesa son algunas de estas pautas básicas, fundamentales para educar a los peques a la hora de sentarse a las mesa, y establecer los hábitos alimenticios que mantendrán durante su vida adulta.

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