Luxación congénita de cadera: la importancia de un buen diagnóstico precoz

Suele realizarse de manera sencilla en los primeros exámenes que se le realizan al recién nacido, especialmente al hacer la maniobra conocida de Ortolani-Barlow

La luxación congénita de cadera es una alteración que se produce en el contacto normal entre las superficies articulares de la cabeza del fémur y la cavidad en el hueso coxal. Esta alteración provoca un desplazamiento de la cabeza del fémur hacia la parte superior, y no deja que el pequeño tenga una movilidad normal. La principal consecuencia para el bebé es el riesgo de padecer una artritis cuando llegue a la edad adulta.

El diagnóstico suele realizarse de manera sencilla en los primeros exámenes que se le realizan al recién nacido, especialmente al hacer la maniobra conocida de Ortolani-Barlow, algo rutinario y que se lleva a cabo en todos los controles pediátricos durante los primeros meses.

 

Diagnóstico precoz

“Cuando al efectuar la maniobra de Ortolani-Barlow el resultado es positivo, para la confirmación total del diagnóstico se llevará a cabo mediante una ecografía de cadera o una radiografía. Habrá que realizar también una consulta con un traumatólogo infantil para determinar de manera fiable el diagnóstico”, afirma el Doctor Gabriel Cano.

Pero dentro de la luxación congénita de cadera existen diferentes causas que la provocan, entre ellas están:

Excesiva debilidad del hueso de la pelvis que hace que el fémur se salga de su lugar, aunque retorna rápidamente a su posición. Es la más habitual y se conoce como displasia de cadera.

Aunque la articulación está en la posición correcta, ésta se luxa fácilmente. No es la forma más normal en la que se presenta la luxación congénita de cadera.

La articulación se encuentra siempre fuera de su sitio, no existe posibilidad de colocarla en su ubicación correcta. Es probablemente la forma más rara que existe de esta patología.

A la hora de efectuar el tratamiento para mejorar la situación del pequeño, habrá que tener en cuenta el tipo de luxación y si el diagnóstico se realizó de manera precoz.

 

Solución sencilla

En el caso de que se trate de una displasia de cadera, la forma de curarla es mediante la colocación de un aparato ortopédico que hace que los miembros inferiores del bebé se encuentren separados y rotados hacia fuera.  Esta posición hace que la alteración de los huesos se corrija y, una vez que haya acabado el tratamiento, la articulación retorne a su posición sin que tengan por qué producirse problemas con posterioridad.

En el caso de que el diagnóstico no se realizara de manera precoz, la evolución no resulta tan buena y en ocasiones es necesario que se le coloquen vendajes que lo tengan inmovilizado o incluso sea necesario que el pequeño tenga que ser sometido a una operación.

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