Mamás con insomnio: Vuelve a recuperar el sueño

Los primeros años de vida de los 'peques' puede traducirse en ligeros trastornos del sueño, fáciles de evitar



El estrés en el trabajo y en casa se multiplica por cien cuando sumamos a nuestra familia un miembro más: durante sus primeros años de vida, los 'peques' requieren de infinitos cuidados y energía extra, un 'andar con mil ojos' que repercute directamente en el nivel de cansancio de los padres. Si a esto le sumamos las largas noches en vela, propias sobre todo de los papás primerizos, o los complicados ciclos del sueño de los bebés, el insomnio acaba por instalarse entre muchas mamás, que no pueden compensar el estrés y cansancio acumulados por la falta de sueño.

Uno de los errores más comunes a la hora de combinar vida familiar y laboral en estos primeros años es condensar todas nuestras tareas en las horas libres que nos quedan entre que el pequeño se va a la cama y nuestra propia hora de ir a dormir. Limpiar, recoger, prepararar la comida del día siguiente... un sprint final a últimas horas del día, que dispara nuestro biorritmo y hace que, a la hora de la verdad, nos sea casi imposible relajarnos y coger el sueño con normalidad. La clave: instaurar una rutina que haga saber a nuestro organismo que nos estamos preparando para irnos a la cama: media hora antes de dormir, dedica tu tiempo a actividades más relajantes. Un baño caliente, leer un libro, tomar una infusión con miel, o, simplemente, acurrucarte en el sofá a ver la tele te ayudará a aminorar 'la marcha' y prepararte para dormir.

Esta etapa de relajación al final del día no significa que tengas que suprimir del todo la actividad física: al contrario, mantenerse activo, realizando algún tipo de ejercicio diario, es una de la maneras más eficaces de inducir el sueño, y recuperarlo con regularidad sin necesidad de somníferos ni recetas 'mágicas': media hora de caminata por el parque regula la respiración y el ritmo cardiaco, y anula el estrés acumulado, por ejemplo, en el trabajo.

El ritmo de sueño del bebé cambia constantemente a lo largo de los primeros 40 días. Es en este mes cuando los padres pasan las peores noches, dejando de dormir cuando quieren para, simplemente, hacerlo cuando pueden. Por este motivo, muchas mamás acaban por adecuar sus horas de descanso a las del bebé, lo que supone dormir en pequeñas dosis a lo largo de todo el día. Este proceso es inevitable aunque eso sí: una vez el pequeño empiece a regular su propio sueño, procura relegar tu descanso únicamente a la noche, y rechaza las tentadoras siestas durante el día, para volver a estabilizar tu ritmo de vida. Lo más importante: aunque los episodios de somnolencia 'ataquen' delante de la tele o en el sofá, procura acostarte siempre en la cama, para aprovechar al máximo el efecto reparador de cada pequeña 'cabezada'.

Por último, cuidar la alimentación resulta fundamental a la hora de mantener unos hábitos saludables, que ayuden a estabilizar el organismo. Elimina de tu dieta los azúcares y la cafeína (especialmente en la segunda mitad del día), y apúntate alimentos ricos en proteínas y vitaminas, como el pescado, el pollo, los vegetales o la pasta, que ayuden a recuperar la energía perdida.

¿Qué trucos empleaste durante los primeros meses de lactancia para combatir el insomnio? Compártelos con nosotras en el foro de hola.com

Más sobre: