"Mi hijo tiene un comportamiento agresivo. ¿Qué puedo hacer?"

Aunque es algo común entre los niños, tienes que evitarlo y ayudarle a encauzar esa agresividad

Es bastante común que los niños peguen. También está dentro de lo normal que muerdan o se tiren del pelo entre ellos, incluso que en algunos casos este tipo de actitudes las tengan con los propios padres.

Son reacciones comunes pero que deben ser vigiladas ya que si se prolongan en el tiempo pueden ser problemáticas. Se trata de estar pendiente en todo momento ese tipo de comportamiento para encauzar la agresividad de los niños.

“La vejación por dominación entre niños y adolescentes puede evitarse si desde pequeños enseñamos a nuestros hijos a que nos expresen cualquier duda que tengan sobre sus relaciones con otros niños. Por otro lado, el adulto debe ser una fuente de seguridad para el pequeño y mantener una conducta totalmente aceptadora y no critica de cómo ellos resuelven sus conflictos con los diferentes compañeros o amigos”, afirma Teresa Cruz Madrid, psicóloga y experta en Coaching.

Una manera de canalizar su frustración
En ocasiones, este tipo de comportamiento puede estar motivado por una necesidad del pequeño por llamar la atención del adulto o incluso del resto de niños, lo que sería un claro indicativo de problemas en lo referente a las relaciones sociales.

Los niños experimentan frustraciones, pero a diferencia de los adultos no cuentan con las herramientas necesarias para expresarlas, por lo que su manera de hacerlo es mediante este tipo de impulsos.

“Debemos sugerir, apoyar y estimular las posturas de seguridad y autoconfianza en nuestros hijos. Si por el contrario criticamos constantemente su comportamiento, lo que lograremos es aislarlos y hacerlos sentir que no pueden recurrir a nosotros ante una situación de este tipo”, aconseja Teresa Cruz Madrid.

Actividades para descargar energía
Es necesario orientarles y mostrarles la desaprobación que produce en los adultos este tipo de comportamientos para que se den cuenta de que por ese camino no podrán lograr sus objetivos.

A muchos pequeños les resulta positivo acudir a actividades que les hagan liberar energía como las artes marciales, una manera de aprender a canalizar toda su agresividad además de aprender que la violencia no es la solución para resolver los problemas.

Si el pequeño ha sufrido algún cambio importante en su vida, como pérdida de seres queridos, mudanzas a otra ciudad o cualquier otra novedad que haya cambiado su rutina, es posible que pueda provocar este tipo de comportamientos.

En cualquier caso, si la situación no varía y comienza a empeorar, lo mejor es acudir a un profesional de la psicología para que estudie la situación del pequeño.

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