¿A qué se debe el crecimiento fetal retardado?

A veces la placenta no aporta la nutrición necesaria al feto, lo que obstaculiza el desarrollo del niño en el útero

Estos problemas con la placenta pueden ser producidos entre otras factores por una preeclampsia o eclampsia grave (elevación de la presión sanguínea), una hemorragia accidental, una placenta previa, algunas enfermedades cardíacas, la diabetes o, simplemente, puede aparecer sin que exista ninguna causa aparente.

Las visitas al médico son de vital importancia
“Los síntomas no suelen dar la cara fácilmente. Sin embargo, es posible que se despierten sospechas en el médico si el feto no logra ir aumentando de peso, o si por el contrario comienza a perderlo en la recta final del embarazo, o incluso si el útero no ha aumentado de tamaño con un ritmo normal durante esta fase. A veces el médico percibe este crecimiento fetal retardado porque los movimientos del bebé en el interior del útero no son tan frecuentes como deberían”, asegura el Doctor Gabriel Cano.

Las mujeres embarazadas deben asistir de manera obligatoria a todas las consultas que el profesional establezca, especialmente si al llegar a la semana número 30 del embarazo se observa que el niño no se mueve tanto como lo hacía antes. Será entonces cuando habrá que llevar un conteo de los movimientos.

El conteo de los movimientos de bebé
Para ello, se eligen un par de días en los que la mujer vaya a encontrarse en casa sin tener que salir a ningún sitio y se irá tomando nota de cada grupo de movimientos que se perciban una vez pasadas las nueve de la mañana.

“Si los movimientos del feto son diez o más hasta las cinco de la tarde durante esos dos días, no existen motivos por los que preocuparse. Si de lo contrario no llega a diez en uno o en ninguno de ellos, habrá que dirigirse al ginecólogo o a la matrona para ver qué es lo que está sucediendo”, aconseja el Doctor Cano.

El bebé casi con toda seguridad estará bien – existen algunos casos en los que durante el período de gestación, no existe movimiento por parte del feto–. Aún así, es necesario consultarlo todo con el médico.

Algunas de las pruebas complementarias para saber si se está produciendo un crecimiento fetal retardado son los análisis de orina y de sangre para evaluar el nivel de hormonas, y realizar además un examen con ultrasonidos y una tocografía para comprobar el estado del bebé.

Si finalmente el diagnóstico es el de crecimiento fetal retardado, el médico será el responsable de valorar si el bebé debe abandonar el útero materno, bien mediante la inducción artificial del parto o bien mediante una cesárea.

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