¿Sobreproteges a tu hijo?

Estar encima de ellos en exceso puede ser un error. ¿Cuál es el término medio?

Tanto por exceso como por defecto, en ocasiones el amor de los padres sobre los hijos puede resultar contraproducente. Al igual que existen parejas que dejan excesiva libertad de movimiento a sus pequeños, también hay papás o familiares muy cercanos que ejercen una sobreprotección sobre los niños. Algo que en absoluto resulta beneficioso para ellos.

En muchas ocasiones, esta necesidad de vigilar y prohibir a los niños casi cualquier cosa, por miedo a que los pequeños sufran algún riesgo, se realiza de manera inconsciente. Otras veces, es un sentimiento de culpabilidad por parte de los padres el que puede llevar a este tipo de actitud.

Déjales convertirse en personas independientes
Si se ejerce una sobreprotección extrema con el niño, podría crear deficiencias en el desarrollo de su personalidad, haciendo que el niño crezca con gran cantidad de miedos y temores que pueden acabar convirtiéndole en una persona insegura que se infravalore y que tenga miedo a realizar cualquier tipo de actividad e incluso a relacionarse de forma normal con su círculo social.

Es lógico que los padres quieran facilitarle la vida al máximo a sus hijos. Sin embargo, esto les niega la posibilidad de cometer errores, algo que les ayudará a desarrollarse y lograr la capacidad de resolver ellos mismos, poco a poco, los problemas que con el paso del tiempo se les vayan planteando.

Como comentábamos al principio, no debemos extremar ninguna de las dos posturas más habituales, ni la de dejarles una máxima libertad sin ponerles límites, ni la de vigilar de forma obsesiva cada uno de sus movimientos.

La función de los padres, además de ser la de darles amor, cuidarles y ayudarles en su desarrollo en los diferentes campos de su vida, es también la de ejercer de guía. De ese modo, se conseguirá que con el paso del tiempo, cuando se conviertan en adultos, puedan ser personas con un equilibrio psicológico y emocional normal.

Problemas en su equilibro emocional
“Al tener a nuestros hijos, no sólo lo hacemos motivados por un sentimiento de realización de la maternidad o paternidad, lo hacemos por traer al mundo personas independientes que puedan ser felices. Si a través de la conducta de sobreprotección no dejamos que los pequeños puedan explotar al máximo sus capacidades, estaremos respondiendo simplemente a lo que queremos nosotros; a lo que los hijos nos pueden dar simplemente por ser hijos y no por ser seres humanos que deben aprender a defenderse y adaptarse a todo lo que la vida les exigirá y les regalará”, afirma Teresa Cruz Madrid Psicóloga y experta en Coaching.

El resultado de la sobreprotección de los padres sobre sus hijos, generalmente, es la de hacer que éstos se conviertan en niños tímidos, con problemas de relación en el colegio, con sensación de que son inferiores a los demás e incluso con una actitud temerosa frente a cualquier situación.

En cualquier caso, no debe confundirse la sobreprotección con el consentimiento o el exceso de mimo, a pesar de que las consecuencias a la larga pueden resultar muy similares.

Lo ideal es encontrar el equilibrio y apoyar a tus hijos mostrándoles la mejor manera de resolver sus problemas, pero no haciéndolo por ellos.

¿Tu hijo te pide más libertad? O, por el contrario, ¿habéis encontrado el equilibrio entre autoridad y confianza? Entra en nuestro foro

Más sobre

Regístrate para comentar