Se lo lleva todo a la boca, ¿qué hago?

Te explicamos los motivos que hay detrás de esta costumbre innata en los bebés

Los bebés tienen una tendencia innata a llevarse a la boca lo primero que cae en sus manitas. La tendencia general es pensar que lo más probable es que los dientes estén comenzando a salirles y tengan inflamadas las encías, causa por la que necesitan morder cosas.

Sin embargo, no siempre es el motivo. Lo que muchos papás no saben es que sus pequeños usan la boca como una herramienta más para explorar el mundo desconocido que tienen a su alrededor y que tanta curiosidad les provoca.

Uno de los sentidos que más desarrollado tienen los bebés es precisamente el del gusto, de ahí esa tendencia constante a meterse cualquier objeto en la boca y de esa manera, experimentar con él.

Explorando el mundo exterior
“El gusto es uno de los sentidos que antes se desarrolla y a través del cual reciben más información. En un principio, está relacionado con la alimentación y como forma de satisfacción de sus necesidades, así descubrirá que existe un mundo exterior explorando los objetos a través de la boca”, asegura Verónica Minguito Orellano, logopeda y experta en Atención Temprana y Psicomotricidad.

Esta actitud es algo completamente normal, incluso cuando el feto está en el vientre de la madre ya tiene tendencia a chuparse el dedo . Es en el momento en el que nacen cuando son conscientes de que además de chuparse el dedo, existen numerosos objetos, sabores, texturas y sensaciones que descubrir a través del gusto.

Al chupar las cosas pueden descubrir nuevos aspectos sobre los objetos que se han llevado a la boca. Con la vista o el tacto, a los niños más chiquitines no les resulta suficiente para descubrir todo aquello que les llama la atención.

Tras el gusto llegarán el resto de los sentidos
“Explorar objetos con la boca hace que se magnifique la información y que reciban más características de los objetos de lo que previamente pensamos. A medida que otros sentidos se desarrollen, el niño irá perdiendo el interés por esta forma de exploración. Si se observara que esto perdura en el tiempo, sería un posible síntoma de falta de maduración”, asegura Minguito Orellano.

Pero el gusto también puede ser una herramienta perfecta para desarrollar el sentido de la vista. Después de varios estudios se ha demostrado que los niños que previamente se han llevado objetos a la boca, tiempo después han sido capaces de reconocerlos de forma visual.

Como es lógico, no podemos dejar que su ansia de experimentación les ponga en peligro, por lo que debemos vigilar aquello que se llevan a la boca evitando posibles atragantamientos o sustancias nocivas para su salud.

Aproximadamente a los dos añitos, el niño dejará de meterse objetos en la boca y comenzará a experimentar con el resto de sus sentidos.

¿Tienes un bebé? ¿Cómo se relaciona con los objetos que tiene a su alrededor? Coméntalo en nuestro foro

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