Estrabismo infantil: ¿se puede prevenir?

¿Cómo se detecta? ¿Se puede corregir? Todo lo que debes saber para ayudar a tu hijo con este problema

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Muchos bebés tienen tendencia a torcer los ojos. Esto se conoce como estrabismo transitorio 
Muchos bebés tienen tendencia a torcer los ojos cuando cuentan con muy pocos meses de vida. Es algo muy común y que no tiene por qué mantenerse en el tiempo, lo que se conoce como estrabismo transitorio. Sin embargo, también existen muchos casos en los que los niños mantienen ese estrabismo a medida que van creciendo.

Lo habitual es que si los ojos no están alineados en la misma dirección, este problema se solucione cuando el pequeño cumpla aproximadamente los seis meses.

También puede parecer que el niño sufre estrabismo aunque en realidad lo que sucede es que tiene los ojos excesivamente separados y la nariz es muy pequeñita.

Estrabismo y estrabismo transitorio
“Para diferenciar el estrabismo infantil transitorio de cualquier otro problema, debemos tener en cuenta que el ojo siempre se gira hacia dentro o hacia fuera, nunca hacia arriba o hacia abajo”, aclara el doctor Gabriel Cano.

En el caso de que el pequeño tuerza los ojos, la recomendación es la de acudir a un especialista que pueda valorar la situación del pequeño. Para realizar este diagnóstico, lo más habitual es la realización de dos pruebas:

- La primera se trata del reflejo luminoso. Se coloca a una distancia de 40 centímetros del ojo del niño una luz. Si el pequeño padece estrabismo infantil, los reflejos no serán equilibrados.

- La segunda, la del ojo cubierto-descubierto, en la que el pequeño tendrá que fijar su mirada en un objeto a la misma distancia que en la prueba anterior, unos 40 centímetros. Se cubrirá uno de los ojos con la mano y se analizará la reacción que se produzca en el otro. Si éste muda de posición, el diagnóstico será que el niño padece estrabismo. Si al dejar destapado el ojo, el niño necesita moverlo para enfocar, padecerá estrabismo en este ojo. La prueba no es recomendable realizarla antes de los 2 ó 3 años ya que es necesario que el pequeño colabore para llevarla a cabo.

Para tratar esta dolencia, lo ideal es hacerlo antes de los seis años e incluso antes de los cuatro”, recomienda el Doctor Cano.

El tratamiento
En principio, el tratamiento es bastante sencillo, ya que sólo consiste en tapar el ojo sano con un parche para que de esa forma se obligue a usar el otro, junto a una serie de ejercicios que desarrollarán la musculatura del ojo y evitarán el ojo vago o la ambliopía.

Si con este tratamiento no se consigue nada, lo siguiente será hacer uso de la cirugía. En cualquier caso, siempre será el profesional el que deba determinar el diagnóstico y tratamiento más adecuado.


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